Obsérvense, observen a los demás y constatarán que al aceptar una Enseñanza espiritual, sea la más elevada, al cabo de un mes, seis meses, un año, esto depende de las personas, los seres comienzan a caer en las mayores contradicciones: se sienten intranquilos, irritados, se rebelan, y en vez de intensificar el aspecto positivo en ellos, su trabajo solo desarrolla el aspecto negativo. ¿Por qué? Porque cada nuevo pensamiento, cada nuevo sentimiento produce fermentaciones en el ser que no se ha preparado para recibirlas.
Cuando Jesús decía: «No se pone el vino nuevo en odres viejos, se pone el vino nuevo en odres nuevos», manifestaba esta misma idea según la cual el hombre debe preparar en él una forma sólida, capaz de mantener y soportar una filosofía, una idea, una enseñanza nueva. Es decir, debe armonizarse previamente con esta filosofía, fortalecer y preparar su estómago, sus pulmones, su cabeza, todo su organismo físico y psíquico, a fin de poder aguantar la tensión que producirán las nuevas corrientes que recibirá.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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