Buenas gentes, hoy voy a opinar sobre el "precio" con que cuentan todas las cosas, pues aunque en esta vida existen muchas cosas y casos que solemos decir que no tienen precio o que son gratis, yo he llegado a la conclusión de que todo cuenta con un precio a pagar, ya sea en efectivo, en sacrificio, en atenciones o una combinación de muchas cosas.
Y lo que se puede entender entre esas muchas cosas están lo que a veces nos perdemos por no estar presentes en el aquí y ahora, porque en cada momento la Vida nos presenta una lección, y si estamos ausentes en el pasado o futuro o distraídos no la aprenderemos y entiendo que es algo que mas adelante necesitaremos para hacer frente a alguna circunstancia o situación.
Si yo quiero contar con buena salud física, tendré que comer teniendo en cuenta las necesidades de mi cuerpo, y sacrificar y controlar muchos de mis gustos y preferencias culinarias, necesitaré mantener una actividad adaptada a mis necesidades, compatible con mi trabajo y resto de actividades, y nuevamente habré de sacrificar algunos de mis gustos y preferencias de cada momento, es parte del precio a pagar.
Si queremos contar con una buena salud mental y afectiva, la cosa aún resulta más complicada, porque somos mediadores entre el corazón y la mente, y la mayoría de todos nosotros apenas conocemos a ninguno de los dos, en tanto aprendemos a ser un buen moderador (lo cual conlleva mucho tiempo y grandes sacrificios) nos sentiremos vapuleados por las gigantescas olas que se producen en los océanos de nuestros pensamientos y sentimientos.
Otras de nuestras principales necesidades es, amar y que nos amen, querer y que nos quieran, respetar y que nos respeten, vivir y dejar vivir, cuidar y que nos cuiden, etc.
Lo difícil y costoso del tema, es que tiene que ser en el orden que nuestra Madre Naturaleza tiene establecido, para que te amen, (salvo en la etapa infantil y niñez) primero tienes que amarte tu y amar a todo y todos, cuando te aman, estas recogiendo la cosecha que sembraste amando, el mundo externo solo nos da lo que hemos vertido sobre él, y así sucesivamente ocurre con el resto.
Todo cuenta con un precio, el que lo paga, lo tiene, el que no le gusta pagar o no cuenta con saldo. lo puede obtener imaginándolo a través de su fantasía, pero al salir de su mundo fantástico, se dará cuenta de que solo es una falsa ilusión y posiblemente sera arrastrado a la desilusión, y este es el precio de ilusionarse con aquello que queremos poseer sin antes pagar su importe.
A lo largo y ancho de mi actual existencia fueron muchas las veces que hice algo, tomé decisiones o me embarqué en proyectos que creía que no tenían precio a pagar, y resulto ser lo contrario, que en algunos o muchos casos terminamos pagando precios desproporcionados por la adquisición de algo que creemos que es gratis, o que cuyo valor era mucho menor.
Cuando salimos de compras se puede adquirir calidad a precios justos y razonables, siempre que no entremos en el mundo del exclusivismo, y del glamour, las competencias, las modas, etc. cuando necesitamos presumir de ser únicos y exclusivos a través del comer, del vestir, de participar en aquellos ambientes y fiestas de alto copete, de poseer mansiones y coches de lujo, etc., los precios se disparan y alcanzan límites fuera de toda lógica y razonamiento objetivo.
Las necesidades reales y sencillas no son motivo de altos precios aunque se consuma calidad, no podemos decir lo mismo del mundo del vicio, los caprichos y competencias.
Dentro de los vicios hay de todo, los hay sencillos y de bajo coste, y los hay descomunales y de precios incalculables, que suponen una auténtica ruina hasta para las grandes fortunas, y de los mas peligrosos son cuando nos encaprichamos o nos creemos con derechos sobre otras personas, y intentamos poseerlas a través de un precio, ya sea en metálico, o en esclavitud, esto puede ser de lo peor que le puede ocurrir a una persona.
La pobreza interior, la falta de autenticidad y de ser uno mismo, son carencias y vacíos en nuestro interior, y por falta de conocimiento y orientación hacia lo real y verdadero, lo buscamos en lugares y direcciones equivocadas, pagando grandes precios por algo que en vez de suplir nuestras carencias y necesidades, nos complica la vida y nos hace dependientes de productos y servicios, que solo nos valen para ser cada día mas dependientes, pobres y desgraciados.
Siempre
que sintamos la necesidad de llamar la atención y demostrar que somos
mas y mejores que los demás, es señal evidente e inequívoca de que
llevamos el rumbo equivocado, caminamos hacia nuestro propio infierno, y
pagaremos el mayor de los precios, por recibir al mayor de los
tormentos.
!Ojo al dato con el "precio"!. Y por hoy llega, hasta la próxima.
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