En
algún momento, tal vez te canses del “juego” de los despiertos y los
dormidos (o lo que es lo mismo: de la dualidad y de pelearte con el
otro). Es más: tal vez te des cuenta de que siempre fuiste tú la persona
que realmente dormía. Fue un periodo de “sueño” voluntario, elegido por
tu alma para limitarte temporalmente y creer que estabas separado de
los demás y que la “muerte” existía.
Cuando
descubres que en realidad no hay separación ni muerte, termina el
juego. Ya no divides despectivamente entre despiertos y dormidos:
simplemente ves personas que eligieron su propia experiencia y que
tienen distintos (no mejores ni peores) niveles de entendimiento. Como
cuando uno va a la escuela y pasa por el primer curso, luego el segundo,
luego el tercero… Los alumnos de tercero no son mejores que los de
primero, simplemente tienen una perspectiva más amplia de acuerdo con su
experiencia y conocimientos.
Lo
mismo sucede en la Tierra, solo que aquí todos los alumnos están
“mezclados” en la misma clase. Los de primero creen que lo saben todo y
se ríen de los que están en los cursos superiores. Mientras que los del
curso más elevado ven a los de primero con amor y compasión. En algún
momento, los de primero también alcanzarán el último curso y sonreirán,
divertidos y aliviados. Verán la imagen completa y comprenderán que
siempre estuvieron “dormidos”, aunque durante gran parte del trayecto se
creyeran “despiertos”. Formaba parte del juego y de su proceso de
evolución y aprendizaje. Todo fue perfecto desde el primer día, y cada
alumno vivió y experimentó lo que deseaba vivir y experimentar. Y tras
dar por finalizado el “juego” terrestre, continuarán jugando en otros
planetas y dimensiones, porque el “JUEGO” mayor nunca termina.
Javier López Alhámbra
Almas Estelares - Javi López
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