Cuando reconozcáis vuestra unidad con el espíritu infinito, os llenaréis de tal modo del Amor universal, que enriquecerá vuestra vida y fluirá de ella el Amor suficiente para enriquecer al mundo entero.
Al reconocer vuestra unidad con el Todo, iniciaréis al mismo tiempo una relación armónica y resonante con vuestros prójimos y entraréis en sintonía perfecta con las leyes eternas de la Naturaleza.
Conoceréis que toda vida es una y que por lo tanto todos sois partes integrantes del todo.
Comprenderéis que nada podéis hacer a otros sin que os lo hagáis a vosotros mismos, ni perjudicar al prójimo sin que por ello quedéis también perjudicados.
Comprenderéis asimismo que quien emplea su vida en el servicio colectivo, la enriquece y acrecienta considerablemente, y que cada gozo, cada dicha, cada triunfo de los miembros del Todo será también vuestro porque es parte de la vida universal.
Así pues, y como conclusión, el mayor servicio que podéis prestar al prójimo es ayudarle a que por sí mismo se ayude.
Angel Luis Fernández
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