Para
muchas semillas estelares, la palabra "imposible" no existe (o se usa
en muy contadas ocasiones). Todas ellas tienen la capacidad de ver más
allá de las limitaciones mentales humanas y saben muy bien que el
paradigma que ha estado imperando en la Tierra durante los últimos
siglos es obsoleto e infinitamente mejorable.
Gran parte de las semillas estelares es consciente de que existe vida en otros planetas y dimensiones, de que la
"muerte" es una ilusión y de que el alma encarna una y otra vez para
experimentar la vida en diferentes vehículos o cuerpos, en distintas
dimensiones y planos de la realidad (no solo en la Tierra, obviamente).
Por lo tanto, de algún modo "saben" (o intuyen) que están de paso en la
Tierra y que, cuando finalice su estancia aquí, podrán encarnar en otros
lugares del Cosmos (posiblemente en la dimensión desde la cual
decidieron vivir la experiencia terrestre y contribuir al cambio de
conciencia del planeta). Para una semilla estelar, es absurdo pensar en
un Universo hostil y deshabitado. Muy al contrario, lo lógico y normal
para ellas es que esté repleto de seres vivos en diferentes grados de
evolución (seres que, como ellas, son almas dentro de cuerpos físicos
experimentando el Universo manifestado).
Este
conocimiento, arraigado en lo más profundo de su ser, constituye todo
un reto a lo largo de su encarnación en la Tierra, pues tendrán que
hacer frente a la incomprensión y desconfianza de otras personas que ven
la existencia desde perspectivas mucho más limitadas. Sin embargo, y
aunque en ocasiones pueda resultar frustrante, esa es precisamente la
razón de la presencia aquí de estas almas estelares: despertar a otras
realidades, reconocer su naturaleza espiritual, crecer en conciencia y
compartir ese conocimiento en un mundo acostumbrado a vivir en las
tinieblas, la negatividad y la limitación.
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Javier López Alhambra
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