sábado, 31 de enero de 2026

SACRIFICARSE POR OTROS (Por Sonia Beristain)

 

No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás.
Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor ó de lo contrario, evitarse.
Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta.
Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio.
El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto.
Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo.
La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.
El sacrificio va muy de la mano con la manipulación.
Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo.
La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió.
La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del amor.
Haz las cosas con amor o... Mejor no las hagas.
✿๑✿Sabagdy✿๑✿

LA PRÁCTICA DE LA SONRISA (Por Manuelita Verónica)

  La práctica de la Sonrisa
Antiguamente, los sabios taoístas consideraban que la práctica de la Sonrisa es la forma más efectiva para contrarrestar el estrés en nuestras vidas. La sonrisa está íntimamente relacionada con nuestra glándula tiroidea. Sonreír incrementa la actividad energética de esta glándula contraponiéndose al estrés, que por su parte contrae la energía de la tiroides.
Cuando se sonríe, aumentamos los niveles de serotonina mejorando nuestro estado de ánimo, mientras que las emociones como el miedo, la tristeza, las preocupaciones y la cólera crean toxinas que bloquean el paso de la energía por los meridianos, afectando la salud de los órganos y el cuerpo en general.
Como dice la frase:
“Sonreír no mata. Vivir no duele. Abrazar no arde. Besar no hiere. Reír no lastima. La gente no tiene motivos para no intentar ser feliz.”
Aprendamos también a sonreír a nuestros órganos internos. No es necesario conocer a la perfección la anatomía, solo proyectar una sonrisa por unos segundos, tocándose con las palmas de las manos el órgano que deseen trabajar.

TODO ES PERFECTO (Por Fernán Makaroff)

 

Si algo te pasa, es porque debe pasarte. Y no sólo tiene que suceder, sino que además es lo mejor que podría ocurrirte.
El Universo no comete errores.
Detrás de la imperfección, siempre hay perfección. De hecho, una no puede existir sin la otra. Ambos polos se dan existencia mutua, de la misma manera que ocurre con la luz y la oscuridad.
La perfección es la realidad, la imperfección es la ilusión. Cuando realmente comprendes esto, termina tu sufrimiento y te amigas con la existencia. Haces las paces con ella.
Lo que tú calificas como negativo, tu alma lo llama amor. Lo que tú llamas dificultades, tú alma lo llama evolución.
Lo que tú llamas injusto, tu alma lo llama causa y efecto. Y lo que tú llamas sufrimiento, tu alma lo llama dolor.
Está todo bien, pero para verlo tienes que elevar tu visión. No lo podrás ver desde tu mente condicionada. Sólo desde un corazón puro y libre de historia personal es posible comprender esta existencia.
Espiritualizalo todo, hasta lo más trivial.
Bendice tu vida y agradece con todo amor y gratitud cada obstáculo que se te presenta. Sin ellos, no podrías madurar ni fortalecerte para convertirte en el verdadero Ser que eres.
Sin ellos, no existiría la evolución y no tendrías oportunidad alguna de florecer.
-Fernán Makaroff-

REFLEXIONAR PARA CRECER (Por Emocodificación y Sanación Genética)

 

El crecimiento personal tiene, como característica principal, el hecho de ser consciente y dirigido. Este es un elemento central para que puedas mejorar en cualquier ámbito vital.
Por un lado, hay que señalar que, cuando tomamos alguna decisión importante, la reflexión previa es necesaria. ¿Y por qué? Porque tomar una cierta perspectiva y desapego ayuda, muy mucho, a tomar decisiones responsables y conscientes. Las personas que crecen son aquellas que se lo piensan, pero, que, una vez que lo han decidido, van hasta el final y perseveran. La secuencia habitual es la de reflexionar, imaginar y actuar, siempre dentro de un plazo razonable.
En consecuencia, es clave tener presente que reflexionar no es sinónimo de procrastinar, sino de decidir bien hacia dónde deseas ir. No es una excusa para no actuar, sino, que, al contrario, es un argumento para que alcances tus objetivos sólidamente.
Por lo tanto, reflexionar es una forma de avanzar y de conseguir aquello que te propongas. Meditar, relajarte y tener un tiempo para ti son formas de tener una alineación personal que te facilite lograr tus objetivos.

UN CUENTO PARA REFLEXIONAR (Por Resilientes)

  UNA ALUMNA DE UN COLEGIO FALTÓ A CLASES POR UNA SEMANA Y OTRA COMPAÑERA EMPEZÓ A DECIR QUE LA COMPAÑERA NO ASISTÍA A CLASES PORQUE ESTABA EMBARAZADA Y SE ESTABA PRACTICANDO UN ABORTO. LA MAESTRA ESCUCHÓ LOS COMENTARIOS Y LLAMÓ A LA MUCHACHA A SU OFICINA Y LE DIJO: "POR FAVOR TRÁEME UN VASO DE AGUA BIEN LLENO". LA ESTUDIANTE SE LO TRAJO LA MAESTRA LE DIJO: "TIRA TODA EL AGUA AL PISO" LA MUCHACHA TITUBEÓ, PERO AL FINAL OBEDECIÓ DESPUÉS DERRAMADA EL AGUA EN EL SUELO, LA MAESTRA LE DIJO: "AHORA RECOGE EL AGUA DEL PISO Y PONLA EN EL VASO". "NO SE PUEDE", DIJO LA ALUMNA Y LA MAESTRA LE REPITIÓ: "HAZLO" LA ALUMNA, CON PAÑOS Y SERVILLETAS, RECOGIÓ TODO LO QUE PUDO Y ASÍ LLEGÓ A LLENAR MEDIO VASO DE AGUA Y ESTABA SUCIA, LA MAESTRA LE DIJO A LA ALUMNA: "ASÍ ES COMO HA QUEDADO LA FAMA Y EL HONOR DE TU COMPAÑERA". "AÚN CUANDO QUIERAS REPARAR EL MAL QUE HAZ HECHO, NO PODRÁS HACERLO" TU COMPAÑERA FALTÓ A CLASES PORQUÉ ESTABA EN EL ENTIERRO DE SU PADRE, QUE FALLECIÓ HACE UNOS DÍAS". CON CUÁNTA FACILIDAD, HABLAMOS SIN SABER VERDADERAMENTE LA REALIDAD DE LAS COSAS Y SOBRETODO DESCONOCIENDO, LA ESENCIA SAGRADA MISMA, DE LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN…QUÉ INCONSCIENCIA TAN GRANDE, HACERNOS ECO DE RUMORES MALSANOS Y DESTRUCTIVOS…SEAMOS MÁS HUMANOS, SEAMOS MÁS PERSONAS...

TU CORAZÓN Y TU MENTE (Por Daniel Nielsen)

 

Tu corazón y tu mente fueron diseñados para trabajar juntos. Sin embargo, operando independientemente, estarán en conflicto. Pero trabajando juntos en equipo, tu corazón y mente son una fuerza poderosa. Ya ves, el corazón te dirá lo que quieres hacer - pero la mente te dirá lo que es práctico para hacer. El corazón quiere guiarte en la dirección que deberías ir. Sin embargo, la mente está impulsada por el propósito y aparecerá con los hechos y un plan, aunque sea contrario a lo que el corazón quiere.

Entonces, cómo resolvemos este remolcador continuo de guerra? El corazón es tu brújula. Aprende a escuchar esa voz aún pequeña dentro y deja que tu corazón haga lo que mejor hace... conduce y guía. Una vez que tu mente entienda que ya no está a cargo hará la planificación y organización para apoyar los deseos del corazón. Cuando consigas bien el orden, tu alma encontrará la paz.
~ Daniel Nielsen

DETALLES QUE HARÁN UN MUNDO MEJOR (Por Leon Wenborne)

  Detalles que harán un mundo mejor .-
Los seres humanos soñamos en grande, pareciera que solo lo extraordinario y destacado es digno de admiración. Soñamos con salvar el mundo, con crear una gran organización, con ser una figura destacada, con aplausos, pero tenemos que revisar sino estamos siendo víctimas de la mente y el ego. El ego siempre busca el reconocimiento, lo destacado, lo diferente y poco se deslumbra con la simpleza de la vida. ¿Pero será que esto ayuda? Les invito a reflexionar .
Pasamos gran parte del día pensándonos, preocupados o insatisfechos con lo que somos o con la realidad que tenemos , pero en esa ofusca ceguera también se nos pasa la real posibilidad de mejorar nuestra realidad y el mundo. Quizás hoy mientras caminabas a tu trabajo una persona te pedía ayuda o algo para comer, quizás hoy tus hijos te saludaban alegres y no atendiste su saludo por mantenerte en preocupación, quizás hoy mientras esperabas el autobús la calidez del sol te abrazaba, las nubes danzaban y los pájaros regalaban su canto, quizás hoy mientras trabajabas un compañero precisaba un poco de ayuda y contención. ¡Y tantas cosas más! . ¿Pero será que tuvimos tiempo de parar y ver? .¿Será que percibimos estos detalles?
A mi modo de ver los seres extraordinarios se ocupan de los detalles que nadie ve. ¿Por qué? Porque están atentos y disponibles en amor. Así su realidad se torna extraordinaria inevitablemente, pues la forjan desde la mínima partícula. Atendiendo con amor hasta la más ínfima causa, obtendremos los más majestuosos efectos. Si pudieras vivir tu día en plena consciencia, si cada uno de nosotros pudiera atender cada sencillo acto con amor . ¡Nuestra existencia sería tan grata!
Todo lo que hacemos en lo pequeño, también se manifiesta en lo grande. A veces nos engañamos pensando que una falta pequeña no tiene eco en el universo, pero cada ínfima cosa que hacemos es de suma importancia. ¿Por qué? . Porque luego son estas actitudes que nos definen como humanidad.
Que muchos saquen provecho de las situaciones no justifica que nosotros también lo hagamos, pues así todo se ve corrompido y la inconsciencia se esparce como el cáncer. Es muy importante forjarnos en esto como ejemplo y forjar a las nuevas generaciones en la importancia de los detalles. Recordemos que nuestros niños de hoy serán los gobernantes del mañana, nuestros alumnos del hoy serán colegas de nuestros hijos o gobernantes de nuestras próximas generaciones .¿Qué les vamos a dejar?
Por eso cuando te preguntes: ¿Cómo puedo cambiar el mundo?, te invito a probar lo siguiente:
Atender con amor y consciencia todo aquello que te llega. Desde levantar un papel del suelo, evitar un pequeño derroche de agua, disfrutar de un rayo de sol, reír junto a la sonrisa de tus hijos, tomar la mano de tu pareja, compartir una cálida charla, brindar ayuda, cuidar un animal, disfrutar del sonido del viento, agradecer el hecho de poder caminar, ver, respirar , manejarse en términos de honestidad, equidad y verdad.
Ya lo dice una bella frase “Si cada uno cuidara su árbol el bosque sería maravilloso”.
¡Tórnate un ejemplo vivo de consciencia y amor! . Pero ya no esperando los aplausos del mundo , sino mas bien la sonrisa de Dios.

NO TE EMPEÑES EN IMPOSIBLES (Por Javier Lopez)

 

No te empeñes: es imposible. Nunca podrás complacer ni satisfacer a todos (y aún menos cuando te alinees contigo mismo, pues alinearse implica disgustar a muchos). Se trata de un mandato familiar y "espiritual" que confunde a bastantes personas: "Tengo que complacer", "tengo que agradar", "tengo que actuar así o asá para que no se molesten", "tengo que sonreír aunque no me apetezca", "tengo que ser bueno y causar siempre una buena impresión", "tengo que dar la opinión que al otro le gusta", "soy espiritual, y una persona espiritual siempre complace, ayuda y hace felices a todos"... y un largo etcétera de incoherencias que nos mantienen en un estado permanente de inmovilismo y tibieza.
Hoy voy a ser más claro que nunca. Tú no has venido aquí a complacer. Ni a que los demás estén contentos (o felices). Observa qué reacciones hay en tu cuerpo y en tu mente a medida que vas leyendo, pues seguramente llevas incrustado este patrón desde una edad muy temprana. ¿Sabes quién es la persona que tiene que estar contenta y feliz? TÚ. Si no lo estás, ya va siendo hora de que te replantees las cosas. De que vuelvas a ti mismo. De que enfoques la situación desde una perspectiva coherente, sustentada en tu propia elección y tus propias necesidades, no en las necesidades, las creencias y los dogmas de otros.
¿Sabes cuál es el propósito de los demás? El mismo que el tuyo: descubrirse a sí mismos, responsabilizarse de su vida, alinearse con lo que aman y realizarse A TRAVÉS DE SU PROPIO SER. Te lo he puesto en mayúsculas para que lo veas claro: SU PROPIO SER. Y eso no depende de ti. Depende de ellos. De ELLOS. Su felicidad depende de ellos. Su realización depende de ellos. Que se alineen con ellos mismos y alcancen una vida plena depende en última instancia de ellos... Que no sean capaces de ser felices NO es culpa tuya (¡sorpresa!). Y, del mismo modo, que tú seas feliz y te realices tampoco depende de nadie. Solo de ti.
Así que reflexiona... Si la felicidad del otro depende de él mismo, ¿tiene sentido que necesites complacerlo y agradarle siempre? ¿Tiene sentido que el otro te imponga esa obligación? ¿Tiene sentido que creas que su bienestar depende en gran parte de ti? Claro que no lo tiene, aunque te hayan enseñado otra cosa y al otro (seguramente experto en victimismos, culpabilidades y en no asumir su responsabilidad) le interese que siga siendo así. Somos autómatas del "hacer felices a los demás", dejando casi siempre de lado nuestra propia felicidad. Y esto es sacrificio. Infelicidad propia voluntaria. Y no es sano ni saludable para nadie. De hecho, es la raíz de las relaciones tóxicas. Veámoslo de una vez. Tomemos conciencia. Responsabilicémonos. Ayudemos, por supuesto, cuando lo creamos conveniente. Pero no asumamos cargas "espirituales" incoherentes que no nos corresponden ni caigamos en el pozo sin fondo de insatisfacción e inconsciencia de los demás. No es nuestra misión ni nuestro objetivo aquí, y cuanto antes lo tengamos claro antes nos realizaremos.
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Javier López Alhambra

VIDA Y VALORES (Por Raul Teixeira)

 

Acostumbra ser momentos de mucho dolor, de mucha tristeza de aquellos cuando tenemos que velar los cuerpos de nuestros seres queridos. Y muy común que, esas ocasiones, perdemos el tino relativamente al que decir, o al que hablar.
La criatura hace su gran viaje y estamos delante del cuerpo que no le servirá más. Casi siempre las personas lloran sobre el cuerpo, como si el cuerpo fuese su ente querido.
En lenguaje cotidiano, en lenguaje coloquial aun encontramos las personas que dicen: La sepultura de mi madre, la urna de mi padre, de mi hijo, de mi amigo. Verificamos con eso que, de hecho, aun se alimenta la idea de que nuestro ser querido es aquel cuerpo; que sea aquel resto mortal debajo de la lapida o sobre la mesa mortuoria. No es así.
Para mucha gente, los velatorios son ocasiones para encontrar amigos. Aquellos amigos que la gente no encuentra nunca, no ve más. Todos nos encontramos en los velorios. Para otros, es ocasión de ver la familia porque ven gente de todo lugar, de lugares lejanos, para prestar el último homenaje al ser querido traspasado. Pero, para muchos otros, aquel es un local de desdicha, de sufrimientos atroces, de amarguras mortales. Hay individuos que ruegan, en aquel momento de desespero, a su fallecido, que los lleven junto a él, que ellos no van a soportar el dolor de la nostalgia y casi nunca, esas personas se dan cuenta de que el muerto no está muerto.
Estamos dando culto al cuerpo que, un día, se utilizo. Sin embargo, nuestro ser querido está vivo, de pie, muchas veces acompañando todo el proceso del velorio y por causa de eso, oyendo y viendo lo que hablamos, lo que hacemos, registrando en si el psiquismo del ambiente, aquellas criaturas que corretean, que ríen que cuentan chistes, muchas de ellas sin conocimiento del momento, aquellas personas que hablan mal del fallecido registrando ondas de sufrimiento y de desolación de muchos familiares, de muchos amigos. Hay que tener mayor cautela, un poco mas de cuidado fraterno cuando se está participando de un velorio porque el muerto no está muerto sigue vivo.
Es muy común que los seres espirituales desprendidos del cuerpo registran el ambiente y sufran con el sufrimiento de las personas que se rebelan, se enfrentan contra aquellos que están usando aquel ambiente, aquel espacio, aquellos momentos para contar sus chismes, hacer sus burlas o cosas indebidas, en un momento como ese.
Extractado del Blog:
Luz Espiritual.

COMO ATRAEMOS (Poe Angela Bustamante)

 

Todo lo que atraigas desde el estado de "no necesidad", será maravilloso.
Todo lo que atraigas desde el estado de "necesidad", será problemático...
El sólo hecho de buscar pareja implica vibrar en carencia, vacío, insatisfacción. ¿Y a quién crees que atraerás desde tal estado? ¡A otro necesitado y problemático, por supuesto! Todo aquel que tenga la autoestima baja terminará en los ya conocidos y oscuros laberintos de discusiones, celos, posesividad, indiferencia o demandas absurdas. Esa persona te culpará de cosas que no has hecho. Te acusará sin motivo alguno y no se hará responsable de sus actos. Tendrá sus momentos de oscuridad y negatividad y volcará toda esa energía hacia ti, porque serás la persona más cercana.
Por lo tanto, primero llena tu corazón con amor propio. Esto no es teoría, no es cuestión de comprenderlo, sino de hacerlo. Es sentarte sólo en tu cuarto en esos días grises donde no le encuentras sentido a la vida y la tristeza te inunda, y saber que te tienes a ti mismo. Que tienes a Dios, a la Vida y que está en tí. Significa confiar en el plan maestro. Es sanar tu corazón enviándote luz y amor sin cesar, día tras día, noche tras noche, hasta que sientas que ese gran dolor se transmuta en paz. Esto puede llevarte un tiempo, ya que el vacío emocional suele ser muy grande. Pero comprende que no existe otro camino. Si quieres conocer la verdadera felicidad y tener algún día la posibilidad de construir una relación mágica, tienes primero que llenar tu corazón con tu mágica presencia. Sólo desde el estado de no necesidad podrás atraer personas no necesitadas, no conflictivas y desapegadas. O bien estarás sólo si así está dispuesto, pero te sentirás radiante y feliz. No tolerarás la oscuridad; no negociarás con menos de lo que te mereces; no te acostumbrarás a nada negativo.
Tu brillo reinará y sólo te relacionarás con personas brillantes...
Y así es mis queridas grandes almas .

TU SALUD ES EL RESULTADO DE LO QUE PIENSAS Y SIENTES (Por Akasha Sanación Integral)

 

La Biodescodificación es una metodología extensa y completa, me parece que ya hemos detallado mucho de ella tanto en artículos como en cursos o videos.
Pero aún al día de hoy me doy cuenta, de que sigue siendo incomprensible para una gran mayoría de todas las personas, la relación entre nuestros pensamientos y sentimientos con nuestro estado de salud.
Seguimos dando por hecho que algunas enfermedades debemos padecerlas porque toda nuestra familia las ha padecido, o que algunas otras son el resultado de la edad.
Creemos que esas alergias o epilepsias, continúan teniendo su origen en alguna falla orgánica.
Somos seres humanos sí, pero al mismo tiempo obedecemos a una biología capaz de transformar nuestras células o de alterarlas mediante nuestros pensamientos, nuestros miedos, nuestras emociones.
Y ante un panorama como éste, somos incapaces de analizar a fondo nuestras emociones.
Solemos encubrirlas, ocultarlas, negarlas, contradecirlas, pero jamás aceptamos que muy en nuestro fondo, existe algo que nos angustia, que nos enoja, que nos preocupa, que no nos gusta, que no toleramos pero que al mismo tiempo, no resolvemos.
Preferimos la pastilla para la hipertensión, preferimos la inyección de insulina para nuestra diabetes, preferimos no caminar que mejorar nuestras rodillas, preferimos que nuestros dedos se llenen de artritis y tomar antiinflamatorios o analgésicos, preferimos tomar tranquilizantes o sedantes.
Y cuando ya las situaciones son insoportables, corremos en busca de nuestra fe, esperando que sea “otro” el que venga en nuestra ayuda, cuando desde un inicio, desde la primera molestia, fueron nuestros miedos, pensamientos y emociones lo que nos enfermó.
¿Y por qué dejamos de lado nuestra salud aunque la añoramos?
Por creencias, porque es más aceptado el tener una enfermedad que otros tienen a ser diferente. Es más fácil decir que tenemos hipertensión porque nuestros padres la padecen, que confrontar las causas de raíz. Es más fácil lamentarnos de nuestra mala salud ante los demás porque eso nos trae algunos beneficios de atención y cuidados.
Seguimos creyendo en la televisión, seguimos creyendo en las películas, seguimos creyendo en los noticieros, seguimos creyendo en el periódico, seguimos creyendo lo que nos enseñaron a creer. Pero lo que nos enseñaron jamás, fue a expresar nuestras emociones y a actuar en coherencia con ellas.
Nos enseñaron que cuando fuéramos grandes, debíamos formar una familia y tener hijos.
Nos enseñaron que comiéramos lo que podíamos porque iba a llegar un día en que el médico nos iba a quitar la sal y el azúcar.
Nos enseñaron que tarde o temprano nuestros cartílagos, músculos y huesos se atrofiarían y luego de eso ya todo iría en decadencia.
Nos enseñaron que el cáncer y el sida eran enfermedades mortales.
Y nosotros lo creímos.
Con base en esa creencia, jugamos a la “salud temporal” y con ello nos conformamos, sabiendo que llegará ese fatídico día en que ya no tendremos salud y moriremos.
Afortunadamente la biología humana es tan mágica y maravillosa que sin dudarlo ni un solo minuto, funciona siempre al máximo de su capacidad.
Nuestras células, todas y cada una de ellas, observan y sienten y obviamente reaccionan ante ello.
Si tenemos un gran plan de vida, divertido y provechoso, algo sucede en nuestro cuerpo que le permite funcionar al 100%, pero si estamos tristes o desanimados, si hemos dejado de ver la alegría de estar vivos, inmediatamente nos derrumbamos, nos sentimos mal y enfermamos.
Somos totalmente capaces de alterar nuestro sistema inmunológico con nuestras emociones.
Somos totalmente capaces de cicatrizar o regenerar tejidos con nuestras emociones.
Pero ¿qué sucede si estamos acostumbrados, a no expresar lo que sentimos?
A decir y a hacer lo que para los demás está bien o es correcto.
Somos capaces de TODO con tal de ser amados y aceptados.
Y soportamos relaciones amorosas tóxicas, soportamos trabajos desagradables, soportamos ofensas, humillaciones, rechazos, etc.
Soportamos faltas de respeto, soportamos golpes, soportamos groserías, soportamos silencios…con tal de que nos quieran aunque sea un poquito. Y enfermamos.
Nos enseñaron a tener expectativas y peor aún, nos enseñaron a cumplirlas cueste lo que cueste, desde niños fue así.
Pero jamás nos enseñaron que vivir alegrías o recordar cosas bonitas nos daba salud. Nunca nos enseñaron que la risa mejoraba nuestra salud. Nunca nos enseñaron desapego, nunca nos enseñaron que hacer lo que nos gusta nos da vida.
Nos enseñaron que primero estaban los demás y luego nosotros. Nos enseñaron que la vida era dura y había que sufrirla. Nos enseñaron que vivir corriendo y estresados era ser exitosos. Nos enseñaron que había que hacer felices a los demás aunque nuestra vida estuviera en juego. Y lo creímos.
Y ahí están nuestras células, intentando procesar tanta y vasta contradicción. Intentando funcionar a pesar de nuestra vida en apariencia “perfecta”. Aunque tarde o temprano pase la factura.
¿Pero entonces, cómo sé que estoy enfermo o enfermando?
Simple, porque en el fondo tú vibras que no eres ni vives feliz!
Vives “esperando ser plenamente feliz”. Recalco “Esperando”.
Con base claro está, en todo lo que te enseñaron y todo lo que “los demás” dicen.
Vivimos esperando que nuestra mamá cambie, que nuestro papá cambie, que nuestra pareja cambie, que nuestros hijos cambien, que nuestro mejor amigo cambie, que nuestro jefe cambie, que mi economía cambie...
“Ojalá que llegue ese día en el que yo me sienta feliz!”
Pero vivimos dañando nuestros órganos y tejidos, vivimos dañando colon, estómago, huesos, músculos, piel, dientes, pulmones, riñones, nuestra sangre, nuestro corazón, nuestro sistema reproductivo, etc…sin darnos cuenta de que son nuestros pensamientos y emociones lo que está mal y lo que hay que modificar.
Alteramos nuestro sueño, alteramos nuestro metabolismo, alteramos nuestras conexiones cerebrales, pero vivimos todos los días aparentando que “todo está bien”.
¿Y cómo sé si mi cuerpo, órganos y tejidos están bien?
Revisa lo último que pensaste o sentiste anoche, revisa lo primero que pensaste o sentiste esta mañana!
Fue alegría, plenitud, amor, sonreíste?
Entonces estás perfectamente bien!
Pensaste en preocupaciones, pendientes, problemas, miedos?
Entonces estás dañando a tu cuerpo.
Y eso es, así de simple, lo que la Biodescodificación vino a cambiar.
Vino a decirnos qué órgano o tejido estamos dañando con base en qué pensamientos estamos teniendo, qué miedos estamos teniendo, qué no estamos resolviendo.
Y nos dice “cambia”, “cambia”, “cambia”…
Vive diferente, piensa diferente, actúa diferente, reacciona diferente, SIENTE DIFERENTE…
Y como toda nuestra naturaleza humana, está combinada con el alma y con el espíritu…añadamos la fe.
Estar bien se trata de tener fe, pero no Fe en un ser externo a nosotros, sino una Fe inquebrantable en nosotros mismos. En nuestras ideas, en nuestro planes, en nuestra forma de ser.
Una fe cimentada en nuestros más profundos sentimientos, dejando de lado “el qué dirán”, dejando de lado “el qué pensarán”…y enfocándonos en lo que nosotros deseamos desde el fondo de nuestro corazón.
Sin expectativas, sin apegos, sin miedos.
Con la frente en alto y la sonrisa en los labios.
Ser y estar felices siempre!
Así las cosas…
Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.

APRENDER A RELATIVIZAR (Por Emma Fernandez)

  En mi opinión, saber relativizar, lo mismo que ser ecuánime, o ser desapasionado, o ser imparcial, incorruptible, ponderado, razonable, o ser íntegro, son cualidades muy preciadas cuando se trata de evaluar con claridad las cosas que nos suceden, los acontecimientos que vivimos, o incluso los sentimientos y variaciones por los que uno transita.
Hay una tendencia habitual a clasificar mal los hechos, porque casi siempre se hacen desde un estado dramático, pesimista, sufriente o afectado, o, por el contrario, se hacen en momentos de exaltación o euforia, y en todos esos casos falta el equilibrio necesario para ver las cosas en su exactitud, ya que cualquiera de los dos estados tiñen la realidad de las cosas.
Todos hemos tenido ocasión de comprobar que más de una vez hemos sido excesivos al calificar un estado o valorar una situación, y hemos visto cómo aquello que aparentó ser tan trágico en su momento con el paso del tiempo fue diluyendo su exageración y fue quedándose en su auténtica realidad, y ésta no era tan grave ni tan aparatosa.
Algunos hasta hemos sido capaces de sonreír al recordarnos desquiciados ante algo que ahora comprobamos que no era tan grave como nos pareció entonces.
El modo de evitar ese mal trago que a veces nos proporcionamos es saber relativizar (“Introducir en la consideración de un asunto aspectos que atenúan sus efectos o importancia”), y de ese modo ser capaces de verlo ya, en el momento en que está sucediendo, en su auténtica dimensión.
Al final acabamos recurriendo a menudo a ese dicho de “Todo tiene remedio, menos la muerte”, porque vamos comprobando con el paso del tiempo que las tragedias –casi todas- pierden sus aristas dolientes, se les diluyen la rabia y el rencor, disminuyen la desgracia, y se quedan en hechos “más o menos normales”; hechos que, por supuesto, rechazamos porque van en contra de nuestro deseo de ausencia de conflictos, o porque nos llegan en un momento que estamos bajos de ánimo.
Relativizar implica desapasionarse de la realidad aparente para poder apreciar la auténtica realidad.
Cuando vemos que le sucede a otro el mismo hecho o uno similar al que nos sucede a nosotros, podemos tomar dos puntos de observación y opinión distintos: o menospreciamos lo que le sucede al otro –aunque sea exactamente lo mismo- y en cambio engordamos lo que nos sucede a nosotros –que, repito, es exactamente lo mismo-, o puede que -si somos sensatos- podamos ser capaces de verlo de una forma desapasionada, porque es al otro al que le sucede y no a nosotros, por tanto no están implicados y activos esos motivos personales de implicación que conllevan y aportan algo de confusión.
Me refiero a cuando en un hecho concreto nos jugamos nuestra economía, nuestra estabilidad emocional, nuestro bienestar, o nuestro presente y futuro. Cuando le pasa al otro, LE PASA AL OTRO, por tanto no le afecta a uno mismo.
Hay que partir de tener una buena tolerancia a la frustración, y aceptar sin drama que las cosas no siempre salen a nuestro gusto, y que hay otras cosas que no dependen de nosotros y por tanto no podemos influir en su resultado. De esas otras cosas es mejor no responsabilizarse y no sentirse culpable, y aún menos regañarse o enojarse consigo mismo, porque es algo que no depende de sí mismo.
Las cosas son lo que son, y somos nosotros los que le añadimos tragedia o felicidad. Está bien lo segundo. Lo primero, conviene revisarlo: hay que ser ecuánime, objetivo, neutral, imparcial… y no hay que dejarse arrastrar por las emociones o los sentimientos, por el impulso bruto, por la pasión confusa, o por ese arrebato descontrolado que tantas veces nos lleva al arrepentimiento.
La vida se lleva mejor con serenidad y reflexión, con una dirección consciente de lo que uno quiere en su vida y para su vida.
Conviene ejercitarse en la tranquilidad ante los hechos que se presenten, seas cuales sean.
Y tener claro que UNO MISMO está, y ha de estar, por encima de los vaivenes, de las circunstancias, de los “caprichos” del destino, de los otros y sus actitudes y sus actos, por encima de su propia soberbia y su cólera, de su propio ímpetu y su mente desbocada.
No estoy proponiendo anestesiarse, ni anular los sentimientos y las emociones, ni quedarse impávido ante la vida, ni suicidar la capacidad de conmovernos, sino que promuevo tener la capacidad de separarse de las cosas y verlas en su justa medida, y preservarse para que el mundo no se acabe convirtiendo en un enemigo furibundo e invencible.
VIVIR… se trata de VIVIR y no de sufrir.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales

IDEAS Y CONCEPTOS VARIOS (Por José Miranda)

 Buenos días tengan todos ustedes, hoy es sábado, el día preferido de mucha gente, y sobre esta realidad va mi saludo mañanero.
Yo creo que todos hemos subido por unas escaleras, y lo normal es que subamos o bajemos de peldaño en peldaño, cuando iniciamos la subida, se entiende que estamos abajo, y posaremos nuestro pié en el peldaño uno, cuando ya estamos posados en el uno, estamos mas elevados que cuando estábamos en el cero, y utilizando el uno como base de apoyo, podemos pasar al peldaño dos con facilidad, y así sucesivamente iremos de uno en uno, hasta llegar al último, y en ese momento, ya no estamos abajo, ahora estamos arriba, y si ahora queremos bajar, también lo haremos de uno en uno, porque si bajamos varios de golpe, puede que bajemos más rápido de lo habitual, y eso no es aconsejable para la salud.

Los peldaños de nuestra imaginaria escalera, son todos necesarios, a todos los necesitamos. Para llegar al último, hemos utilizado todos los anteriores como base de apoyo, cada uno de lo niveles de altura, nos ofrecía posibilidades diferentes, y todos son igual de importantes y necesarios para completar el ascenso.

Imaginémos que nuestra semana es una escalera de siete peldaños, y apliquemos la misma teoría, y el resultado sera, que tenemos que amar a todos por igual, y estar atentos a todo lo que cada uno nos aporta, porque lo tenemos que usar como base de apoyo para pasar al siguiente.
La escalera mensual suele tener sobre treinta peldaños, y la anual, trescientos sesenta y cinco, y bla, bla, bla.

Nos urge aprender a estar aquí y ahora, en el momento y lugar presente, y estar atentos porque en cada momento hemos de aprender algo, tenemos que conseguir una clave que la necesitamos para abrir la puerta que nos da continuidad en el ascenso.

Yo para ser coherente con lo que predico, le voy a dar un abrazo al sábado que acabo de estrenar, y voy a permanecer atento para no perderme nada de todo cuanto me trae, estoy seguro de que si aprovecho todas las posibilidades que me va a ofrecer, estaré preparado para recibir el "domingo", pero nó un domingo cualquiera sino el que me aportará lecciones diferentes contenidas en sus circunstancias, situaciones y demás.
Y os dejo por hoy, feliz sábado y procurad ser felices.

viernes, 30 de enero de 2026

PUBLICACIÓN DE. Coach Marifer Sagarra.

 

1. MUÉVETE
Mueve tu cuerpo, tu espacio, tu rutina. Camina, respira aire nuevo, rompe la inercia de lo conocido. A veces no hace falta cambiarlo todo: un pequeño ajuste puede abrir una gran posibilidad. Acércate a quienes te permiten ser auténtico y sostienen tus sueños. Cambiar la perspectiva también es una forma de movimiento.
2. TOCA
Regresa al contacto. Abraza, acaricia, siente las texturas. Toca aquello que amas de tu cuerpo con presencia y respeto. Permite que tus manos recuerden el placer simple de estar aquí: la suavidad de una tela, la firmeza de la madera, el agua, la piel, la vida misma. El contacto devuelve seguridad.
3. ESCUCHA
Haz silencio. Escucha más allá del ruido. Escucha a los otros sin interpretar, escucha la música hasta su última nota, escucha tu voz interna cuando el día se aquieta. Hay mensajes sutiles en la naturaleza y en el cuerpo que solo aparecen cuando prestas atención con el corazón.
4. SIENTE
Permítete sentirlo todo. El dolor y la alegría, la risa y el enojo, el amor y la intensidad de estar vivo. Sentir no es perder el control, es habitarte por completo. Cuando te permites sentir de verdad, tu energía vuelve a moverse.
5. CONFÍA
Tu cuerpo sabe. Esa sensación interna es información valiosa. Cuando ignoras tu intuición, te fragmentas; cuando la escuchas, te alineas. Confía en lo que te enciende, en lo que te llama, en lo que te devuelve a ti. Nadie más puede decidir eso por ti.
6. REÚNETE
Vuelve al encuentro. Comparte tiempo con quienes amas, conversa sin prisa, camina acompañado, celebra la diversidad y la similitud. Comer, reír y crear en comunidad también es medicina.
7. RECIBE
Detente un momento y abre las manos. Recibir también es un acto de amor propio. Permítete aceptar apoyo, palabras amables, descanso, abundancia. No tienes que ganarte todo dando. Mereces recibir.
Gracias. Gracias. Gracias. ✨

SUSANA Y SU FAMILIA (Oue Susana Rangel)

 

—Mamá, si el jugo es de piña… ¿por qué no es tan bueno como la piña?
Me lo preguntó Lucas, mi hijo de cinco años, mientras comía una rebanada con tenedor.
Y me di cuenta de que yo también pensaba eso.
Entonces se lo expliqué así:
—Mira, cuando comes piña así como tú la tienes ahora, estás comiendo el jugo, la fibra y toda su pulpa.
Tu cuerpo lo digiere despacito… y la energía entra poco a poco.
Pero si exprimimos la piña para hacer un vaso de jugo, usamos 3 o 4 pedazos como ese.
Y al colarlo, le quitamos lo más importante: la fibra.
Entonces lo único que entra a tu cuerpo es el azúcar… y lo hace corriendo.
—¿Y si la piña es natural? —me preguntó.
—Sí, Lucas… es natural, pero también tiene azúcar.
Se llama fructosa, y si entra poquito a poquito, no pasa nada.
Pero si te la tomas toda junta, en un vaso, sin freno… el cuerpo se asusta.
Por eso la insulina —que es como una llave— tiene que salir a toda velocidad a abrir las puertas de las células para guardar ese azúcar.
Y cuando lo hacemos muchas veces al día… esa llave se desgasta.
Y ya no funciona igual.
Por eso ahora, en casa, si queremos fruta, la comemos así: entera, con calma y con gratitud.
Porque no se trata de tener miedo a lo natural,
sino de entender cómo funciona el cuerpo de verdad.
Así se lo expliqué a Lucas.
Y así te lo comparto.
—Susana y su familia

EL VACIO ENSEÑA MÁS QUE MIL AEGUMENTOS (Por Carlos Luna)

 

No desperdicies tu energía intentando explicar lo evidente a quien ha decidido no entender. Hay personas que no buscan diálogo, buscan ruido; no quieren claridad, quieren conflicto.
Frente a berrinches, provocaciones y juegos emocionales, la única respuesta verdaderamente digna es la indiferencia absoluta. No todo merece réplica, no todo merece explicación. A veces, el vacío enseña más que mil argumentos. Deja que la ausencia haga el trabajo que tus palabras nunca pudieron hacer, y guarda tu energía para quienes sí saben escuchar, sentir y crecer.

¿DE DONDE SURGE LA DECEPCIÓN? (Por Cristobal Martimez)

 

Reflexiones mañaneras
¿De dónde surge la “decepción”?
¿De lo que el otro hace o deja de hacer?
¿O de lo que yo pensaba y creía que haría?
Si no hubiera puesto expectativas, ¿me habría decepcionado?
Si leen la afirmación de la primera imagen, la clave está cuando dice: “Que creía especial y diferente”.
Es decir, era uno quien tenía esa creencia, quién la creó en su mente, la dio por cierta y verdad y entonces la usó como “rasero” o “barra de medida” para juzgar al otro.
-Quién hace “especial” a una persona siempre es uno y no la persona en sí-
Pues que alguien sea “especial” es una mirada subjetiva, que surge del observador y no de lo observado.
Ya que, diferentes personas observando a alguien, unos considerarán que es “especial" y otros no.
Cuando nos atrae una persona y decidimos creer que es “especial”, es porque identificamos en ella rasgos de lo que para UNO es nuestro patrón de “especialísimo”.
La veo, observo, comparo con mi propio concepto, y decido si lo es o no.
Pero olvidamos que, al principio todo es un “parecer”, y solo a través de la interacción en el tiempo podremos saber qué verdad hay en esa persona acerca de lo que me cuento y creo acerca de ella.
Pero no solemos ser conscientes de ello y nos “ilusionamos” muy rápida-mente.
Damos por hecho que esa persona es “así” y que tendrá un comportamiento acorde a como creemos que es.
Y luego, tarde o temprano aparece la “realidad” del otro, que mayoritaria-mente no suele coincidir con nuestra idealización, dando lugar a la des-ilusión…(segunda imagen y su mensaje).
Así que, lo contrario a la ilusión no es la des-ilusión. sino la “verdad”.
-Verdad primera: “El otro es como es y no como yo di por cierto que era”.
-Verdad segunda: “Mi decepción no surge del otro, sino de haberme creído mi idealización”.
Así que, si aplicamos el mensaje de la segunda imagen, la experiencia de la des-ilusión me ayuda a salir del lugar incorrecto.
-Primer lugar: De la relación con esa persona si real-mente nos es de mi agrado.
-Segundo lugar, y el más importante: De mi tendencia mental a idealizar, ilusionarme, etc, que es el resultado de la necesidad de encontrar a ese “alguien especial” que me sacie mis carencias emocionales, olvidando que, al principio todo es un “parecer”.
Mejor siempre ir con la mente “frenada”, paso a paso.
Observando a esa persona desde una distancia emocional prudente, y ver cómo “es” a través de cómo se relaciona y reacciona a lo que en cada momento sucede.
Nada de prisas.
La prisa solo habla de nuestra “necesidad”...y por tanto, de nuestras carencias.
Y, como bien sabemos, “la prisa nunca es buena consejera”...
Buen día, amigos.
Kriss

HOY ELEGÍ ALIMENTOS BAJOS EN AZUCAR (Por Susana Rangel)

 

Hoy fui a la frutería.
Y no, no compré fruta dulce.
Y sí, ya sé que eso incomoda.
Durante años nos dijeron que la fruta es “indispensable”,
que entre más, mejor,
que por ser “natural” no pasa nada.
En este proceso entendí algo distinto:
no todo lo natural funciona igual en el cuerpo.
Hoy elegí alimentos bajos en azúcar.
Verduras y frutas que no disparan glucosa.
Que no me dejan con hambre a la hora.
Que no juegan con mi energía.
Que alimentan… sin provocar picos.
No fue una decisión radical.
Fue una decisión informada.
La fruta dulce no es mala.
Pero tampoco es inocente.
Y cuando el cuerpo está inflamado,
a veces lo que parece sano…
no ayuda.
Así que en esta etapa,
en esta casa,
se prioriza lo que no eleva el azúcar.
Lo demás se cuestiona.
Y el cuerpo se escucha.
No estoy diciendo que todos hagan lo mismo.
Estoy mostrando cómo lo estamos haciendo nosotros.
Paso a paso.
En familia.
Aprendiendo.
Porque cambiar la alimentación
no empieza quitando todo.
Empieza entendiendo cómo responde tu cuerpo.
—Susana y su familia

CONFÍA EN EL PROCESO (Por Adriana Espinosa)

 

No todo cambia cuando tú quieres, pero todo llega cuando Dios sabe que es el momento. A veces, la fe no se demuestra corriendo, sino esperando con el corazón en paz. Aunque parezca que nada se mueve, el cielo sigue obrando a tu favor.
Confía en el proceso, incluso cuando no entiendas los pasos; lo que hoy parece demora, mañana será testimonio. No estás estancada, estás siendo formada. Y en esa paciencia que cuesta tanto, Dios está cultivando en ti la fortaleza y la fe que necesitarás para lo que viene.

LA TEORÍA DE LA SILLA (Por Misión Humanidad)

 

La idea es simple, pero poderosa:
Todas las personas tienen una mesa en su vida.
Quienes te valoran de verdad, te sacan una silla en cuanto llegas.
Te hacen espacio.
Te miran.
Se acomodan sin que tengas que pedir nada.
Tu presencia es natural, bienvenida, evidente.
Pero también existen los otros:
Los que te dejan de pie.
Los que hacen como si estorbaras.
Los que te ponen a prueba para ver si “mereces” sentarte.
¿La verdad incómoda?
Si tienes que pedir tu silla una y otra vez…
no es falta tuya: es la mesa equivocada.
cuando tienes que insistir, esperar o encogerte para caber…
no es falta tuya.
Estás en la mesa equivocada.
No luches por espacios donde te tratan como un añadido.
No insistas donde tu presencia incomoda.
Ve donde tu presencia suma.
Tu silla existe.
Solo te falta sentarte en la mesa correcta.
Lulú Padilla
Gracias

CUIDA LA ENERGÍA DE TU CASA (Por Enia Osorno)

 

HAZ LA CAMA: todos los días al despertarte, acomódala para cerrar el ciclo del descanso y comenzar el día bien activo.
VENTILA: abre ventanas, deja que el aire circule y remueva todo lo que debe irse; en lo posible, que entre el sol.
APLAUDE: cuando necesites despertar un poco tu casa o a ti mismo para hacer una actividad, aplaude 3 veces. Puedes acompañarlo con palabras de acción, por ejemplo: ¡VAMOS!
AGUA : ubica frascos de vidrio con agua en lugares donde más circulas en tu casa. Vas a ayudar a descargar la energía acumulada, cámbialos al día siguente.
ORDENA: mantén el orden en tu casa, trata de no apoyar muchas cosas en sillas, mesas, camas por varios días; esto colabora con que se estanque y no circule la energía. Además te ayuda a mantener en orden tu mente.
DESBLOQUEA: trata de que no haya ningún mueble u objeto bloqueando la puerta de entrada de tu casa. De esta forma, vas a ayudar a que lo que tenga que llegar, encuentre su camino.
SAHUMA: con velitas con fragancias, sahumerios, palo santo, laurel, romero.
MÚSICA: Cuando hagas estas limpiezas puedes acompañar con musica que te guste. Y por supuesto: BAILA.
Y por sobre todo, SONRÍE, y disponte a comenzar un gran día, y recuerda: el inconsciente es ciego y se cree todo lo que se le dice, háblale de las maravillas que te esperan.
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Namasté
-Positivamente

LA ADICCIÓN AL "Me Gusta" (Por José Miranda)

 

Hola gentes, por muchos que disimulemos somos casi todos adictos a la opinión ajena, y en las redes sociales luchamos ferozmente por un "me gusta" somos adictos y casi dependientes de las valoraciones favorables ajenas, y lo peor es que no hemos comprendido que lo nuestro puede que no guste a todos, y es entonces cuando nos afecta esa falta de empatía, y todo ello repercute en nuestro estado de ánimo y nuestra vida en general. yo hablo por lo observado en propia persona, pues como he dicho en variadas ocasiones mantengo una constante vigilancia de mi pensar y sentir, y a veces descubro que aquello que critico lo tengo en abundancia, pero no me desanimo en ningún momento, de inmediato marco rumbo a rectificar e incorporar mis sombras con las debidas actualizaciones.
 
No bajemos la guardia nunca, ni pretendamos ser perfectos, los que habitamos este planeta (salvo alguna aislada excepción) aún estamos muy lejos de la perfección, y es digno e inteligente el ver y aceptar la realidad.
 
De una vez por todas, seamos inteligentes, y aunque se trate de agradecer la opinión favorable del prójimo, reconozcamos que el único "me gusta" que de verdad nos debe de interesar es el nuestro propio, pues si siempre damos lo máximo de nosotros, debemos aceptar el resultado y estar orgullosos de nuestra labor, cuando estemos en un nivel de conciencia y conocimiento mayor nuestros resultados y aportación también será mayor, es la ley del progreso y evolución, por mucho que nos estiremos no podremos llegar a mayor altura de la que nos permita nuestra estatura.
 
De todas formas la mejor de las opciones es aceptarse y valorarse siempre al máximo, tanto si nos dan un "me gusta" o si hacen una crítica en contra de lo que con todo nuestro amor hemos vertido en la red, a mi me tiene ocurrido muchas veces el recibir una crítica en contra con calificaciones incluidas, y confieso que en principio resulta desagradable, pero después de respirar profundamente y analizar reconozco que los diferentes niveles y estados de consciencia es una realidad y hay que aceptarlos y respetarlos, cuando están ahí es porque cumplen su función a favor del bien común.
 
Y ahora voy a hacer ejercicio de mandíbula que es uno de mis deportes favoritos, un saludo y procurad ser buena gente.

jueves, 29 de enero de 2026

LA FAMILIA COMO EGREGOR, POR QUÉ PROCREAR FUÉ UN MANDATO Y POR QUÉ HOY EMPIEZA A DESACTIVARSE (Por Misión Humanidad)

 

Durante siglos, la familia no fue solo una forma de organización social.
Ha sido un egregor ,una estructura emocional, simbólica y energética diseñada para sostener el orden del mundo.
No se trataba únicamente de amor, cuidado o pertenencia. La familia fue el núcleo mínimo de control, el lugar donde se transmitían valores, creencias, miedos, culpas y lealtades sin necesidad de vigilancia externa. Cada hogar era una extensión del sistema, funcionando de manera autónoma.
Por eso, la sociedad empujó con tanta fuerza la idea de que formar una familia y tener hijos era la misión natural del ser humano. No como opción, sino como destino. Casarse, procrear, construir un hogar ,ese era el recorrido legítimo. Todo lo que quedara fuera de ese esquema era visto como incompleto, sospechoso o fallido.
El mensaje era claro y constante:
quien no se casaba,
quien no tenía hijos,
quien no formaba un hogar,
no estaba cumpliendo su función.
No era solo una presión social.
Era una coacción simbólica....
La familia, como egregor, cumplía varias funciones simultáneas: garantizaba la reproducción biológica, aseguraba la transmisión ideológica y contenía emocionalmente al individuo para que no cuestionara el sistema que lo sostenía y lo limitaba a la vez. La maternidad y la paternidad fueron sacralizadas porque eran el motor de ese egregor. Traer hijos no solo era “dar vida”, era asegurar continuidad: más cuerpos, más creencias, más obediencia aprendida desde la infancia. El amor parental funcionó como el pegamento perfecto para que esa transmisión fuera profunda, duradera y casi imposible de romper.
Visto desde el Espíritu, esto no se entiende en términos morales, sino estructurales.
Este plano necesitó, durante mucho tiempo, contenedores biológicos para permitir el ingreso y la permanencia de Espíritus dentro de un sistema que requería volumen, reemplazo constante y energía emocional.
Por eso la familia fue defendida con tanta vehemencia.
Por eso fue idealizada.
Por eso se la convirtió en sinónimo de realización.
Pero cuando el Espíritu comienza a despertar, ese egregor empieza a sentirse pesado.
Ya no contiene ,condiciona. Ya no protege ,ata.
Aparece entonces la pregunta que antes no estaba permitida:
¿estoy formando una familia por elección consciente,o estoy obedeciendo un mandato que nunca cuestioné?.....
Aquí es donde muchos comienzan a romper internamente. Porque al ver la estructura, la procreación deja de ser un gesto inocente. Se vuelve una decisión de enorme peso. Traer hijos implica insertar a otro ser en una red de condicionamientos sociales, emocionales y energéticos que luego será muy difícil de desmontar.
Por eso algunos deciden no procrear.
No por rechazo a la vida.
No por hedonismo.
Sino porque ya no pueden participar inconscientemente del egregor.
Y, de forma paralela, el sistema también cambia.
También vemos que el sistema cambio la dirección,Hoy la familia tradicional deja de ser el único modelo válido no por una súbita iluminación colectiva, sino porque el control se reorganiza. Ya no depende exclusivamente del hogar. Ahora se apoya en la tecnología, la farmacología, la hiperconectividad y la regulación constante.
Controlar grandes masas dejó de ser eficiente.
Administrar poblaciones más pequeñas, más fragmentadas y más dependientes es más funcional.
Por eso el mandato se flexibiliza.
Por eso se diversifican los vínculos.
Por eso la reproducción deja de ser central.
En este mismo movimiento se expande y se promociona con fuerza la sexualidad entre personas del mismo género. No como negación de su existencia ,que siempre estuvo, sino como amplificación funcional. En un contexto donde grandes volúmenes de humanidad resultan difíciles de administrar, vínculos que no derivan en procreación se vuelven convenientes. La promoción no responde a una liberación del Espíritu, sino a una adaptación del sistema ,menos nacimientos, menos masa autónoma, más gestión individualizada.
No es una liberación absoluta.
Es una actualización del sistema.
La maternidad y la paternidad ya no pueden ser pensadas como bienes automáticos. Son funciones que, sin lucidez, reproducen la prisión. Con lucidez, se convierten en una carga inmensa. Y en muchos casos, la decisión de no tener hijos es una forma de detener conscientemente el flujo.
No se trata de juzgar a quien elige ser padre o madre.....
Se trata de comprender que ninguna de las dos decisiones es liviana.
La verdadera ruptura no es no tener familia.
Es dejar de obedecer al egregor sin cuestionarlo.
El Espíritu no necesita hogares, apellidos ni linajes. Necesita claridad. Y a veces, esa claridad implica no seguir construyendo aquello que durante siglos fue presentado como el único camino posible.
Juliett Gutiérrez
Gracias

¿JUZGAR MI PASADO? (Por Cristobal Martinez)

 

Reflexiones mañaneras
“¿Juzgar mi pasado?”
Esa fue la pregunta que me hizo ayer una amistad, refiriéndose a que si me arrepentía de algo.
Le dije que no, que juzgar a mi Yo del “pasado” desde mi Yo del “presente" no tiene ningún sentido, además de ser una fuente de re-sentimientos y culpas tremenda.
Amigos, estar atentos a lo que os voy a decir: “Uno SIEMPRE toma la decisión que cree ser la correcta y más conveniente.
Así que, posterior-mente es absurdo creer que se pudo tomar otra y “mejor “.
Porque, claro, todo este razonamiento está referido a aquellas decisiones que, más tarde y viendo el resultado de los acontecimientos, juzgamos como equivocadas.
De las buenas nadie se queja…
Uno decide, y luego observa lo que va ocurriendo.
Y según se den los acontecimientos y consecuencias, juzga si “aquella” decisión fue la correcta.
Pero teniendo “ahora” esa información es muy, muy injusto juzgar al Yo de entonces, pues carecía de ella.
Nuestro estado mental va cambiando constante-mente en base a las decisiones y sus consecuencias.
Solemos aprender -aunque muchas veces no- a través de las experiencias.
Cada segundo aparece un Yo “nuevo” que suele juzgar muy severa-mente a todos los anteriores por sus “malas” decisiones.
No caigamos en ese error.
Por difícil que no resulte creerlo, uno siempre, siempre, siempre lo hace/hizo lo mejor que puede/pudo.
En el fondo, en cada instante somos como un ordenador con unas determinadas capacidades.
¿Puede hacer un ordenador algo diferente y mejor que lo que su procesador da?
No, claro que no.
Así que miren a su Yo del pasado a través de ese ejemplo.
“Nunca lo pudieron hacer mejor”
Eso sí, aprendan las lecciones para aumentar sus capacidades y tomar mejores decisiones.
Un fuerte abrazo, amigos.
Kriss