jueves, 2 de abril de 2026

TENGO EL CORAZÓN "PARTIO" O "HERÍO" MÁS O MENOS (Por José Miranda)

 

Hola queridos amigos, aquí estoy de nuevo al pié del cañón, haciendo lo que me gusta y apetece, hoy voy a tratar uno de los temas un tanto espinosos, porque nos toca en lo sensible y delicado, pero creo necesario el hacerlo para evitar o aliviar las reales o imaginables heridas en los corazones.
 
Advierto que mi forma de enfocar el tema no es muy popular, y mucha gente me llama insensible y algún otro calificativo, pero he de ser fiel a mis convicciones y decir lo que creo como la verdad, "mi verdad", si tu tienes otra versión que te gusta más, pues nada, cada cual a lo suyo.
 
Yo creo que todos en alguna ocasión en nuestra vida nos hemos sentido con el corazón “partío” como Alejandro Sanz dice en su canción, yo pasé varias veces por esa situación a lo largo de mi juventud y parte de mi edad adulta, hoy la cosa es muy diferente, y a continuación expongo el porqué.
 
Recuerdo la primera vez que me ocurrió entre los catorce o dieciséis años, una chica muy maja que vivía cerca me gustaba una barbaridad, pero yo no le gustaba a ella, yo le gustaba a la hermana, y la hermana no me gustaba a mí, ella me rechazaba y yo rechazaba a la hermana, pero en mi ignorancia y egoísmo de juventud, me dolía cuando me rechazaban porque lo encajaba como un desprecio que no merecía, y cuando yo rechazaba lo hacía como algo natural, porque no iba a aceptar lo que ni me gustaba ni me apetecía.
 
Tratándose de la misma acción, cuando el rechazado era yo me sentía con el corazón herido, pero cuando yo rechazaba no entendía ni admitía que la persona rechazada pudiera sentirse herida, ¡he aquí! mi ignorancia, egoísmo y locuras de juventud.
 
A la luz de mi actual razón, nadie me partía o hería el corazón, era yo que por falta de conocimiento, sesibilidad y sobra de egoísmo, no aceptaba que hicieran hacia mí, lo que yo hacía hacia los demás, pero por aquellos tiempos me era imposible ver este tipo de realidades de forma justa y objetiva.
 
Días atrás en una conversación de calle una persona comentaba que tenía su corazón muy herido, porque no habían sabido quererle, y se sentía rechazada por algunas personas del sexo opuesto, y también por familiares, amigos, vecinos etc., y afirmaba que las gentes somos insensibles y desconsiderados y muchas otras cosas, y por esos motivos se sentía herida y menospreciada, y su vida era como un continuo padecer.
 
 Por la misma acción o situación que una persona se puede sentir herida, otra persona puede considerar que se trata de cosas normales de la convivencia en el día a día, y no darle más importancia que a otra circunstancia cualquiera de las muchas que se nos presentan en el diario, queda claro que todo depende de nuestra capacidad de respuesta, de nuestra forma de gestionar y reaccionar ante cualquiera de las muchas y variadas circunstancias que cada día se nos presentan.

Cuando alguien nos rechaza, no debe significar ofensa ni el sentirse herido ni ninguna otra historia inventada, nadie está obligado a aceptar algo que no le guste ni le apetezca, y la respuesta más acertada y beneficiosa es decir siempre la verdad, aunque nos sea desagradable el oírla.

Cuando nos damos cuenta de que nos evitan, que no nos quieren, que huyen de nuestro lado, etc., en vez de buscar posibles culpables, sería conveniente observar nuestra conducta en relación a los demás, y considerar que el causante de estas situaciones puede que seamos nosotros, el que nos rechacen y el que rechacemos es de lo más normal, justo y necesario, y cuando nos ofendemos, o decimos que nos han herido, es por motivos de ignorancia e inmadurez, o porque intentamos utilizar estas expresiones y manifestaciones como medio de presión, para que se nos otorgue lo que nos han negado o rechazado, seamos justos y sinceros con nosotros mismos, y con los demás, y que nos quede claro que nadie nos puede partir el corazón, nos lo partimos nosotros cuando no aceptamos los aconteceres y realidades de cada momento.

 Así es como yo pienso en la actualidad, mi vida ha estado muy cargada con circunstancias de gran nivel de dificultad, y siempre que me he sentido herido, ha sido por mi falta de fe, de claridad mental, y de las capacidades correspondientes para hacer un bien de cada circunstancia o situación, fuera de mí no hay culpa ni culpable alguno, nunca jamás en la historia me han herido, yo me he herido por inmadurez, infantilidad psicológica y espiritual, y un poco o bastante egoísta por creerme mejor que los demás, y reaccionar en base a mi error creyendo que era lo correcto y conveniente. 

Saludos, y os recuerdo que si apreciáis que estos argumentos pueden beneficiar a alguien de vuestros círculos de relación, podéis compartirlos o divulgarlos.

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