En mi opinión, hay demasiadas personas que
se quejan por lo que les pasa y lo que no les pasa en su vida pero, en
cambio, se mantienen estáticos, rendidos, sin hacer otra cosa que
soportar como pueden lo que la vida les va poniendo por delante –ya sean
tormentas o vacíos, ya sean dolores o penas-.
Hay demasiadas
personas que se han rendido antes de llegar hasta al final de sus
posibilidades, y ya no son capaces de hacer esfuerzos –que son
imprescindibles- para sí mismas. Se han quedado estancados en la idea de
que han venido al mundo a sufrir, de que nunca les pasan cosas buenas,
de que todo está en su contra, de que tienen que soportarlo lo mejor que
puedan, pero parece que no contemplan la idea de enfrentarse a lo que
les pasa y modificarlo.
Esa rendición incondicional, ese permiso
concedido a la pena para que se instale a perpetuidad, y ese acatamiento
sumiso al dolor no son nada aconsejables. No se han de aceptar hasta
haber agotado hasta la última de las posibilidades.
Es
conveniente que estas personas recuerden que la calidad de su vida, y lo
que hagan en ella y con ella, es su responsabilidad; que es su
responsabilidad hacer de ella algo de lo que sentirse dignas y
satisfechas.
Y, como toda responsabilidad, exige atención, dedicación, perseverancia, bravura, valentía, firmeza…
Para dar un cambio en ese tipo de vidas es conveniente diseñar un Plan
de Enriquecimiento de la Vida, en el que incluir todas aquellas cosas
que aporten gozo, felicidad, buenos momentos, alegría, cariño o amor,
belleza, bienestar, paz, equilibrio, y todas aquellas cosas placenteras y
agradables que puedan aportar a la vida lo positivo y lo satisfactorio.
Hacer esto es muy importante.
Y es importante, por
supuesto, llevarlo a la práctica. De nada sirven las buenas ideas, ni
los buenos propósitos, si luego no se llevan a cabo. Así que, repito:
“atención, dedicación, perseverancia, bravura, valentía, firmeza…”
Conviene no aplazar esta tarea de enriquecer la vida.
Uno es el primer e inmediato beneficiario, así que es mejor no esperar
que “el destino se apiade de nosotros”, que “se alineen los planetas”,
que “se haga un milagro”, que “el mundo cambie”, y es mejor ser el que
toma las decisiones y el mando, el que marca y decide, el que propone
para su vida lo que realmente quiere, el que abandona el papel de
víctima y sufridor de su propia vida, y el que se convierte en El
Creador.
Es interesante renunciar a ese papel dramático que
algunos se adjudican en su vida, el papel de sufrientes resignados que
no saben que sus cadenas son imaginarias y que la realidad en la que
creen es una irrealidad.
Es interesante tomar consciencia de que
la vida no es una sucesión de días que uno tiene que afrontar con el
mínimo dolor posible, sino que la vida ha de ser lo más maravillosa
posible, lo más satisfactoria, lo más enriquecedora. Algo que apetezca
vivir.
Y eso, en grandísima medida, depende solamente de uno mismo y de que lo quiera conseguir.
Así que…
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
lunes, 27 de septiembre de 2021
ENRIQUECE TU VIDA (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario