La crisis en los sistemas sociales,
religiosos y políticos no es más que un reflejo “externo” de un cambio
radical que está aconteciendo en la conciencia de la Humanidad.
No todos los seres humanos podrán entrar por este ‘gran portal de
cambios’, sino solo los preparados y maduros como para poder abordarlos.
Los que entran por el ‘portal de cambios’ “mudan la piel”, dejan ‘lo
viejo’, renacen. Algunos lo hacen poco a poco, otros de una manera más
drástica. Pero los que no están preparados y se resisten a los cambios
planetarios y raciales se vuelven más “duros” y fanáticos en sus ideas y
sentires, porque temen (inconscientemente) que si pierden sus creencias
perderán “su identidad”.
Solo los que no temen ‘morir’ pueden entrar por el ‘portal del cambio
revolucionario’, porque sin morir (psicológicamente) no puede haber
nacimiento espiritual.
El nacimiento espiritual es el nacimiento de LA MENTE CRÍSTICA; es
Cristo como conciencia en el hombre, y esto es un proceso y
acontecimiento “vivencial” y TOTAL, no pudiendo quedar tan solo en el
estrecho fragmento del intelecto.
Cristo es AMOR. Este Amor no tiene nada que ver con la cantidad de
concepciones humanas que esa palabra puede suscitar. Amor es el SER, sin
barreras ni limitaciones de creencias, ideologías o experiencias
individuales.
El SER, el Amor Universal, es una PRESENCIA que no necesita de
ideologías ni símbolos, existe por Sí Mismo, y quien entra en Ello, ha
debido ‘morir’ antes, para renacer en esa Presencia.
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