La
paz no consiste en eliminar, sino en integrar. Cuando deseas eliminar
algo, sigues en guerra con ello, pues te estás resistiendo y ya sabes
que aquello a lo que te resistes persiste.
La
manera más sencilla de reforzar algo es juzgarlo y atacarlo, por ello
siempre está presente y cada vez toma más poder. La paz más elevada pasa
por la ausencia de juicio, por la comprensión de que cada cosa tiene su
sentido y por la conciencia de que nada es para siempre.
Mientras
te sigas identificando con uno de los dos polos, seguirás en guerra,
aunque aparentemente creas que "luchas" por la paz. Esa lucha (que en sí
misma ya implica guerra) terminará cuando trasciendas la polaridad y
equilibres los opuestos, entendiendo que ambos son necesarios para que
se dé la experiencia y la evolución.
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Javier López Alhambra
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