Buenos
días
gente, ¿os habéis sentido alguna vez fracsados, o triunfadores? vamos
hoy a versar sobre estos conceptos porque ayer estuve conversando con
algunas personas mayores y escuche
todo un repertorio de quejas y narraciones de lo que ellos le llamaban
"fracasos", intenté hacerles ver que el fracaso carece de realidad, solo
es una valoración personal y circunstancial (lo que hoy vemos como
fracaso en un fututuro, o contemplado desde otro ángulo puede ser
neutral e incluso un
triunfo) pero estaban tan seguros de sus imaginarios fracasos que fué
inutil el que lo comprendieran o contemplaran de otra forma más amplia,
no aceptaban otras valoraciones.
Hace
algún tiempo publique un artículo bajo el título de EL TRIUNFO Y EL
FRACASO, y terminé diciendo que el
fracaso no existía, y en realidad es lo que pienso y siento, me explico:
Cuando
nos proponemos una tarea, proyecto, propósito, una meta o cualquier otra
cosa a
conseguir o conquistar, hay casos en los que no es viable, o el cálculo
no ha
sido preciso, no ha contado con los posibles imprevistos, o no hemos
tenido en
cuenta los márgenes de tolerancia, o no hemos puesto la tenacidad y
continuidad
del propósito que el caso exigía, en estos casos el propósito no se
cumple, y
es entonces cuando decimos que hemos fracasado, y a partir de ahí hay ya
hemos encontrado el motivo para creaar nuestra película de terror.
No todo lo que el humano se propone tiene que cumplirse, muchos de nuestros propósitos no se cumplen porque nos lanzamos en su búsqueda o conquista, sin la debida y necesaria instrucción y conocimientos que engloba su adquisición o conquista.
Y otros obedecen
a
nuestro egoísmo, a querer ser más que otros, a conseguir fama y dinero
por cualquier procedimiento, y para
conseguir los propósitos que apuntan en esta dirección, se necesita ser
persona de baja condición moral y espiritual, y un verdadero
especialista en calcular todo al milímetro y anteponerse a todo posible
imprevisto, y cuando las cosas no salen como pretendíamos, la
experiencia nos
ha valido para saber que no era viable, o que hemos fallado en algo, no
hay
fracaso porque el hecho de que no hemos conseguido el propósito nos ha
proporcionado una información y conocimiento necesaria para cuando lo volvamos a
intentar.
Los humanos aún nos falta mucho para ser dioses y tenemos derecho a equivocarnos. Pero si a algo se le puede llamar fracaso, es a no intentarlo por miedo o cobardía, que tampoco lo es, porque a fuerza de intentarlo conseguimos superar el miedo y la cobardía y también nos ha valido como experiencia, si nos colocamos en un ángulo de visión, percepción y concepto favorable y positivo, el fracaso no existe, existen intentos fallidos por falta de progreso, conocimiento, experiencia o recursos.
Y
el triunfo
verdadero esta relacionado con la conquista interior particular, con el
conseguir que nuestro espíritu y mente, que nuestra alma y corazón,
nuestra
conciencia y personalidad, estén en armonía y coordinación entre sí, que
el espíritu
y la mente, sean la cordura y el control a favor del conjunto, que el
alma y el
corazón pongan el amor necesario para que todo fluya con armonía, suavidad y en clave de Amor, pues todo necesita su porción u toque de amor, es el
lubricante mágico que hace
posible lo imposible.
La conciencia aplica en control de calidad y vigila los límites y márgenes para que todo este dentro de la ubicación que le corresponde, y la personalidad aporta todos sus datos, informaciones y capacidades para la realización de la obra y la adaptación al lugar, época y resto de condiciones.
A veces
creemos que el triunfo esta en amontonar dinero u otra forma de riquezas
materiales, pero dentro de unos años nos visitará el “tío de la guadaña”, o el Ángel
de la muerte, o como le queramos llamar, pero lo que es seguro es que nadie nos
libramos, porque todo principio tiene su otro extremo, que es el final, el
principio fue al nacimiento o la llegada a este mundo, y el otro extremo es una
ración de muerte gratuita y el partir de regreso a casa, al lugar donde en la
condición de Ser espiritual estábamos antes de visitar este mundo.
Y todo lo que entendíamos y valorábamos como triunfos (propiedades, riquezas, fama, etc.) quedan aquí, partimos con las manos vacías, y con un sentimiento de pérdida porque nuestros tesoros terrenales quedan donde deben quedar, que es en la Tierra, y es entonces cuando el Ser que tiene que partir se da cuenta de que todo aquello que él consideraba como triunfo por las riquezas terrenales conseguidas, no es ningún triunfo, ni tampoco un fracaso, es simplemente una lección de vida aprendida para la próxima vez.
Todo cuanto existe en el mundo externo, existe en nuestro mundo interno, por eso fue que Alguien dijo: Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses. El triunfo va ligado a toda acción porque de todo se aprende, y solo practicando mediante la acción se adquieren las capacidades y aptitudes.
Al principio se suele fallar por falta de instrucción y capacitación, pero si por miedo a fallar o fracasar como algunos le llaman no actuamos, nunca aprenderemos ni nos capacitaremos, por esta ciencia tan sencilla es por lo que creo que el fracaso no existe, por tanto, no te sientas nunca fracasado. Saludos.
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