En mi opinión, la
indiferencia puede ser -y es- una excelente aliada para impedir que nos
afecten algunas de esas cosas que tanta insatisfacción y displacer nos
provocan.
Llamamos indiferencia a ese estado de ánimo en que no
se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto, o asunto
determinado. Ni nos motiva ni nos altera. Ni nos aporta algo
beneficioso ni tampoco algo perjudicial. Sólo nos provoca
despreocupación.
Es muy
beneficiosa. Nos permite apreciar las cosas con objetividad porque,
precisamente, nos evita implicarnos emocionalmente con las cosas.
No es una falta de sentimientos, sino un control de los mismos.
Es no permitir que nos afecten las cosas desagradables en exceso o de
un modo sufriente, sino prescindir de ellas y, sobre todo, prescindir de
la incomodidad o la amargura que nos pueden proporcionar.
Conviene, y mucho, reflexionar sobre la posibilidad de desarrollar y
utilizar esta opción con asiduidad. Nos librará de muchas incomodidades.
Se trata de restarle protagonismo y fuerza a las cosas que nos
contrarían, a dejar que el enojo se diluya pronto y no nos enrede con
sus inconvenientes, comprender que muchas cosas no son tan graves como
aparentan, y que somos nosotros –sólo nosotros- quienes otorgamos a las
cosas el poder de perjudicarnos.
En la indiferencia –hacia
ciertas personas o ciertas cosas- no se dan los apegos, ni buenos ni
malos; no hay preocupación ni expectativas que pueden ser incumplidas,
no hay tensión ni ansiedad: hay pasividad, tranquilidad. Todo lo que hay
es de agradecer.
Tal vez sea muy provechoso revisar el valor y
el poder que les otorgamos a algunas cosas, la involucración excesiva
con que nos metemos en otras, los disgustos que nos llevamos por
nimiedades, lo desaforado de nuestros sentimientos en ocasiones…
En la indiferencia hacia el otro no hay ni habrá rencor, porque no hay apegos. No hay sentimientos desagradables.
Piensa en las cosas a las que no das importancia –como el resultado de
la liga de baloncesto de Taiwán, por ejemplo- y te darás cuenta de que
te es indiferente. Aplica esto mismo a algunas facetas o personas de tu
vida y, si lo consigues, comprueba el cambio que se efectuará en ti.
La indiferencia hacia las cosas que tú decidas es tu mejor regalo.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
martes, 15 de agosto de 2023
LAS VENTAJAS DE LA INDIFERENCIA (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario