"No hay un Salvador que venga a rescatarte, el salvador eres tú mismo".
Antes que nada si está frase te enoja, hiere tus creencias, simplemente ya no sigas leyendo! Desde el principio de la humanidad el ser humano siempre ha sido manipulado y controlado. Especialmente las religiones han enseñado a qué el ser humano siempre este arrodillado haciendo pedidos, oraciones, rezos, haciendo ofrendas y esperar a que un salvador externo lo libere de sus luchas y sufrimientos, pidiéndole a esa divinidad que venga a ayudarlo y salvarlo.
Recordar que somos seres divinos encarnados en un mundo material y que dentro de nuestro ser yace la semilla de la divinidad, alberga una chispa divina que contiene todo el potencial para la transformación y la liberación y está encerrada en la prisión del cuerpo y la mente. Esta chispa divina, a menudo llamada esencia, luz o espíritu.
Es importante un profundo proceso de introspección y búsqueda interior, se busca el despertar dentro de uno mismo. Este conocimiento trascendental despierta la conciencia y revela la verdadera naturaleza divina del individuo.
El camino hacia esa salvación implica reconocer y superar las ilusiones y limitaciones impuestas por el mundo material. Se trata de desenmascarar las falsas identidades y creencias que nos mantienen atrapados en el sufrimiento y la ignorancia.
Al comprender nuestra verdadera esencia y conectarnos en el interior, el aspecto divino dentro de nosotros mismos es la clave para liberarse de las cadenas de la existencia material y convertimos en nuestro propio Salvador.
Esta enseñanza desafía las concepciones convencionales de la salvación y busca la redención dentro de nosotros mismos, en lugar de buscar la salvación fuera de nosotros, explora las profundidades de nuestra propia psique y despertando el poder latente que yace dentro de cada uno de nosotros y no depender de un Salvador externo o divinidad.
Al reconocer que somos nuestro propio salvador, asumimos la responsabilidad total de nuestra existencia. Ya no buscamos rescatarnos a través de fuerzas externas, sino que nos convertimos en los arquitectos de nuestro propio destino. Nos convertimos en los maestros de nuestra vida y en los creadores de nuestra propia realidad.
Esto nos confronta con la responsabilidad y el poder inherentes que poseemos como individuos. Nos impulsa a dejar de depender de entidades externas para encontrar la salvación y a tomar las riendas de nuestro propio destino espiritual. Al reconocer nuestra capacidad para sanarnos y trascender, nos convertimos en los verdaderos salvadores de nuestras propias vidas.
Es a través de nuestro propio despertar y conexión con ser interior que nos convertimos en los salvadores de nuestras propias almas. Es en nuestro interior donde reside el poder para transformar nuestras vidas y alcanzar la plenitud espiritual que anhelamos.
Las religiones nunca dirán esto, porque se les caería su negocio! El sistema religioso se derrumbaría!.
En aquel tiempo, a unos fariseos preguntaban
Cuando iba a llegar el reino de Dios Jesús les
Contesto " el reino de Dios no vendrá
Espectacularmente, ni anunciarán que está
Aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios
Está dentro de vosotros.
Lucas ( 17, 20 - 25 )
Daniel Flores
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