Hola gentes, hoy vamos a opinar sobre un tipo de filosofía por la que se rigen algunas personas, la filosofía de: “lo que me gusta, no hay razón para que me lo tenga que perder”.
Yo he conocido y tratado con personas que piensan y se comportan en base a este tipo de filosofía, y todas ellas tienen problemas de todo tipo, y en algunos casos de considerada gravedad, y para que nos quede claro a que me refiero voy a narrar alguna historia real.
Conocí a una familia joven, que tenían su economía muy ajustada, hasta tal punto que apenas nunca llegaban a final de mes, porque ambos solían decir: y si existe alguna posibilidad ¿Por qué me lo he de perder?, hoy puedo, mañana ya me arreglare.
Un día me comento que tenía unas enormes ganas de cambiar de coche, y yo le dije, y si nunca llegas a final de mes con tu economía, ¿Cómo lo vas a conseguir? Al final fue a una entidad bancaria y consiguió una ampliación de hipoteca y se compró el coche que quería, pero tenía que pagar mas cada mes de hipoteca, y naturalmente el coche nuevo había que lucirlo y disfrutarlo, porque no había razón para perdérselo, y cuando llegaba el vencimiento del recibo, el dinero ya no estaba, porque un mes es muy largo y no había motivo para perderse lo que en el momento apetecía, se le fueron acumulando recibos sin pagar y al final el banco se quedo con la casa.
Tuve un compañero de trabajo que practicaba este tipo de filosofía siempre que se presentaba la ocasión, y un día me confesó que tenía relaciones con otras mujeres fuera de la pareja, y yo le dije que eso era incorrecto, que si a él le gustaría que su esposa hiciese lo mismo, y su contestación fue que la vida es corta y que porque se lo tenía que perder, que su esposa hiciera lo que quisiera, pero si a él se le presentaba la oportunidad de disfrutar de algo, no tenía porque perdérselo.
Como era de esperar la esposa se enteró y se divorció quedándose con los hijos y la vivienda, y él tenía que pasarle la manutención mensual, y al cabo de algún tiempo lo volví a ver y me confesó que estaba muy mal, porque había perdido a su familia, económicamente estaba a los mínimos, y que su vida se había derrumbado, pero lo mas curioso del caso es que le pregunte que si seguía opinando que no había porque perderse lo que la oportunidad te presenta en un momento determinado sin antes analizar y valorar su viabilidad y conveniencia, y me contestó que si lo analizas seguro que te lo pierdes, y no hay razón para perdérselo, de modo que era fiel a su filosofía y caminaba en picado hacia el desastre total.
Todo en la vida posee sus límites, dentro de los límites del correcto uso, todo puede ser beneficioso, pero si nos salimos de dichos límites se invierten los efectos, y esto es válido para todo, con la salud nos ocurre otro tanto de lo mismo, si practicamos el: ¿y porqué me lo he de perder? y comemos en base al paladar y lo que nos produce placer y satisfacción, nuestro cuerpo tendrá excedentes de unas cosas y carencias de otras, y la enfermedad aparece y nos arrastra a diferentes formas de padecimiento y dolor, e incluso puede poner fin a nuestra existencia.
Tanto si nos gusta como si no, tenemos que admitir que somos estudiantes de la Vida, y el motivo de nuestra presencia y realidad por este mundo es el estudio y práctica del Amor y la Verdad, y todas y cada una de las Leyes que rigen y controlan La Naturaleza, y aunque la Vida nos brinda oportunidades de disfrute y pasárnoslo bien, hemos de conocer los límites de cada cosa o caso, y no actuar fuera de los márgenes convenientes, y sobre todo, no hacer a otros, lo que no nos gustaría que nos hicieran.
A veces por no perdernos algo que nos aporta un valor pongamos de cinco, nos perdemos otro valor de cien, o el precio a pagar es desproporcionado a lo recibido, por tanto, en muchas de las ocasiones nos interesa perdérnoslo para que nuestra vida se desarrolle en armonía y felicidad. Un saludo.
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