La falsedad, el otro lado de la cara. - Puede una persona sentirse feliz siendo falsa?
Pensaba
hoy , en esas personas que acostumbran a vivir con dos caras ante todos
los que los rodean, eso se llama falsedad y la falsedad se contrapone a
la auténticidad. Y qué es la falsedad? No es sino la falta de
sinceridad y auténticidad .Desprecio por el sentimiento ajeno, más nada.
Creo
que las personas falsas carecen de autoestima lo que les hace aparentar
lo que no son e incluso llegar a creerselo, la inseguridad se puede
manifestar de muchos modos, y uno de ellos es siendo falso.
No
mostrarnos como realmente somos es tratar de esconder algo de nosotros
que no nos gusta, sobre todo en cuanto a relaciones amorosas se refiere.
Es lo que llaman la doble cara, o también conocido como hipocresía.
Pasa que de tanto ser falsas algunas personas ya no saben donde está su
verdadero ser, es decir su auténtico modo de ser, se les confunde la
verdad con la mentira.
Marcel
Aymé, dramaturgo francés, dice: "Algunas personas son tan falsas que ya
no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que
dicen." Y es lo que suele pasar.
Es
lamentable ver este tipo de padecimiento en personas capaces y de gran
potencial, siempre ante una actitud de este tipo hay un sufrimiento
oculto, y allí es cuando debe entrar la compasión para comprender y no
juzgar, porque lo más importante de todo es que sepamos reconocer la
falsedad cuando esta se nos presente en nuestra vida, reconocerla y no
dejar que nos afecte.
Sin
embargo vivimos en una sociedad donde el hombre se ha convertido en un
lobo para el hombre como dijera Thomas Hobbes, y nosotros debemos
aprender a sobrevivir en ella. Y cómo? se preguntarán.
Aprendiendo
a reconocer a las personas que pueden de alguna manera dañarnos, sea
con intención o no, pero debemos aprender a protegernos de esas
personas, son personas que andan por la vida con el alma confundida,
llena de sufrimientos internos, de dolores, de inseguridades, y eso les
ha llevado a ser falsos consigo mismo y con los demás, lo ideal es
tratar de ayudarles a ver que su otra cara puede ser muy bella si ellos
aprenden a amarla y a amarse, si dejan que el amor entre y salga de su
corazón en un intercambio fluido de emociones sanas y sentimientos
nobles, entonces podrían aprender que el ser auténticos siempre da
mejores dividendos que el ser falsos. Pero lamentablemente no todos se
dejan ni quieren que se les ayude, ya que muchos no son conscientes de
su problema y los que lo son se sienten felices siendo asi, y uds se
preguntarán: Pero cómo puede una persona sentirse feliz siendo falsa?
pues sí, se puede y se sienten asi felices porque en su escala de
valores ellos tienen a la falsedad como un valor, lo que en realidad es
un conrtravalor, y es que en nuestra sociedad muchos contravalores son
ahora valores para quienes piensan que la falsedad o hipocresía puede
ser un valor.
Para
qué enfrentarnos con una persona y decirle en su cara que es una falsa?
que es esto o lo otro? , no vale la pena, es dejar que nuestras
energías se desgasten sin necesidad, y si lo hacemos estamos permitiendo
que la falsedad del otro nos cree un sentimiento de malestar y
molestia, debemos dejar pasar e ignorar, alejarnos, es como si abres una
puerta y dejas que la falsedad pase de largo sin tocarte y salga por
esa puerta, el hacer esto no impedirá que sigamos siendo auténticos,
sino que no nos desgastaremos ni permitiremos que nos afecte, nuestra
paz mental es mucho más importante que cualquier otra cosa.
Los
falsos están por todos lados, sobre todo en una sociedad que día a día
hace a las personas más competitivas y envidiosas, debemos enfocarnos en
la LUZ, en las personas que reflejan luz, verdad, amor, paz, esas son
las que retroalimentarán nuestras energías con más luz para poder seguir
expandiéndonos en claridad, cada quien está aprendiendo una lección en
esta reencarnación, quizá la falsedad es una lección que debemos
aprender desde los otros y algunas veces sintiéndola en nosotros mismos,
lo importante de todo es que si la padecemos darnos cuenta y sanarnos, y
si la recibimos de otros, no dejar que nos afecte.
"Odioso para mi, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta en su seno una cosa y dice otra". Homero.
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