Hay un tipo de conexión que va más allá del tacto, de las palabras cotidianas o de la cercanía física. Es la intimidad de ser visto, de ser comprendido en lo más profundo de tu esencia. Hacer que alguien entienda tu alma no ocurre todos los días, porque no todos tienen la capacidad de mirar más allá de lo evidente.
Cuando alguien entiende tu alma, te sientes en casa, como si después de tanto tiempo vagando, finalmente alguien hubiera encendido una luz para ti. Es una sensación que no se puede forzar, ni explicar con facilidad: simplemente sucede cuando te encuentras con esa persona que ve lo que otros no ven, que escucha lo que ni siquiera dices y comprende las guerras que llevas por dentro.
Ese tipo de intimidad es un refugio: no solo te aman, sino que entienden por qué eres quien eres. Y eso, aunque sea raro, es lo más auténtico que puedes experimentar.
José Carlos Toledo
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