Hola
gentes, ¿Qué tal estáis? Yo aunque casi siempre cuento con cositas propias de la edad en
términos generales estoy muy bien, y creo que puede ser interesante el
compartir lo que el año anterior escribí para los santos y difuntos.
Yo vivo
al lado del cementerio y en estos días es un continuo desfilar de
personas que acuden a hacer limpieza y decoración de las tumbas de sus
familiares difuntos, y es sorprendente la devoción con la que vienen y
viven el evento porque la mayoría de las personas creen en verdad que
sus seres fallecidos están en sus tumbas.
Yo
he conocido a personas que vienen y les hablan con toda seguridad de
que están allí escuchándoles, la mayoría de las gentes siguen en la
creencia de que sus familiares difuntos siguen siendo personas al igual
que cuando estaban en vida, y por tanto, están donde está su cuerpo o lo que quede de el, yo
en tiempos pasados pensaba que estas cosas funcionaban así, pues el
adoctrinamiento recibido no contemplaba otras posibilidades, después que
mis capacidades me permitieron contemplar otros horizontes y
realidades, me he sacudido el adoctrinamiento y he cambiado mis
pareceres y conceptos al respecto del tema según mis actuales formas de entender, valorar y conceptuar.
El
fallecimiento o la muerte según pienso y siento consiste en que el Ser
(alma, espíritu y alguna otra realidad) después de que el cuerpo se
deteriora o llega a un nivel máximo de desgaste, se produce un
desligamiento o separación, y lo que hasta entonces había sido un
conjunto formando unidad (persona), a partir de ese momento son
realidades que andan por separado, cada una de ellas en dimensiones o mundos diferentes según su naturaleza y condición, (ya no existe la persona).
El
cuerpo es materia física y corresponde a este mundo, y el Ser es
energía y no es de este mundo, por eso no le afecta el proceso de la
muerte física y goza de “vida eterna”.
El
cuerpo queda aquí en este mundo y se integra mediante unos procesos a nuestra Madre Tierra, y
nosotros como Ser seguimos en vida de otra forma adaptada a la condición como energía imperecedera y seguimos con nuestra formación espiritual en otros mundos
paralelos adaptados a nuestra nueva realidad y condición, pero muy
importante es que seguimos viviendo de otra forma y en otro lugar, ¡ya
no estamos en el cuerpo! El cuerpo fue un traje que utilicemos durante
un periodo de tiempo para poder tener presencia física aquí y asistir a
las clases de formación espiritual que se imparten en relación al diario
vivir a través de las circunstancias y diversas situaciones en el mundo
físico aquí en la Tierra.
El
Ser o realidad trascendental de nuestros seres queridos, siguen
existiendo pero excepto casos aislados especiales, no están en el cementerio, lo normal es que estén integrados en su próximo destino o
preparando su nueva venida a este u otro mundo donde continuará con su
aprendizaje, o en otros casos quedan por un tiempo prestando apoyo a sus
familiares que quedaron aquí y siguen unidos por los lazos del Amor o
sentimientos de dependencia, por tanto, creo, pienso y así actúo con mis
familiares fallecidos, que o bien se han elevado hacia su próxima
misión, o estarán alrededor de las personas queridas intentando
ayudarles en su vida.
Yo
vivo en la que fue la casa de mis padres, y presiento que ellos que
hace tiempo que fallecieron están aquí con nosotros sus hijos, nietos y
demás, de modo que yo siempre que me dirijo a ellos para comunicarles
algo lo hago aquí en casa o en el lugar que me encuentro, para ellos
según su actual condición no existe la distancia ni el tiempo.
Y
por otro lado yo jamás he contemplado que mis seres queridos estén en
un cementerio rodeados de frío y soledad, aquí en el hogar familiar siguen teniendo su hogar y
sus cariños, calidez y compañía, nunca se me ocurriría el llevar a mis seres fallecidos al cementerio.
Si
tu que estás leyendo crees que todo lo expuesto es un disparate, no te
preocupes, en el mundo habemos cuerdos y locos, y hay espacio para todos
mientras exista el respeto por las diferencias ajenas, lo expuesto solo
son mis ideas. Saludos.
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