Las llamaron brujas porque no podían llamarlas libres.
Porque pensaban, curaban, creaban…
y eso era demasiado poder para un mundo que temía a las mujeres sabias.
Esta noche de Halloween,
recordemos que muchas no volaban en escoba,
volaban en conocimiento.
Y su fuego sigue ardiendo en cada mujer que se atreve a pensar,
a crear,
a no callar.
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