Alguien que diga "soy una persona buena", simplemente es alguien que tiene reprimido al mal que lleva dentro.
Veremos
cómo esa "persona buena" responde a una situación incómoda para ella,
veremos qué tan "buena" es cuando le digan o le hagan cosas que no le
gustan.
Aceptar que uno es el sinérgico balance entre "el bien y el mal" es el primer paso a una verdadera autenticidad.
Autenticidad que te permitirá ver a las situaciones y personas desde la cima de una montaña (consciencia elevada).
Cuando
sientas la unión en tu interior entre lo que amas de ti y lo que odias
de tí, vas a encontrar paz, vas a empezar a ver con los ojos de la
unidad.
Sentir
al "bien y al mal" tomando una taza es de té y luego haciendo el amor
dentro de tí no es nada sencillo. Una cosa es decir "soy uno con el
todo" sin comprender ni sentir lo que significa (sólo es espiritualidad
hueca), integrar la luz a la sombra implica iluminar esa sombra,
convertirse en uno solo.
Una vez logres eso, podrás decirte "me he iluminado".
Desde
ahí podrás ver con mucha facilidad y por demás claridad que los
prejuicios, críticas y paradigmas son un pedazo más de la vestimenta de
cada individuo.
Puedes
notar la sonrisa falsa de alguien y sentir de dónde viene exactamente,
podrás encontrar las palabras perfectas para que esa sonrisa falsa y
toda la actitud interior que la provocó jamás vuelvan a asomarse en tu
presencia.
Eso es tener a la luz y a la oscuridad a tu servicio, para tu protección, guía y defensa.
Bendiciones infinitas 
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