domingo, 2 de noviembre de 2025

UN SER LIBRE, NO ES BUEN CLIENTE (Por Emmanuel Ibarra)

 

Sábado de Nutrir Mentes...
Vivimos en una era donde es más fácil creer en una inyección que en una manzana.
Donde se acepta sin cuestionar un fármaco que puede alterar el páncreas o la tiroides, pero se duda de una ensalada. No por ignorancia, sino por condicionamiento: el sistema nos enseñó que el alivio debe venir en cápsulas o inyecciones, no en conciencia.
Nos volvimos adictos a la comodidad inmediata, a la idea de que “estar bien” es apagar un síntoma, no transformar una causa.
Así se entrena la mente moderna: anestesiada, rápida, obediente.
Preferimos pagar por el efecto que por el esfuerzo.
Y mientras tanto, la glándula pineal se calcifica, la intuición se apaga y el cuerpo pierde su lenguaje natural de sanación.
La industria de la enfermedad nos vendió un paradigma:
—“No cambies tus hábitos, cambia tu dosis.”
Y así, millones hacen fila para comprar su desconexión, mientras la naturaleza espera —sin patente y sin marketing— con sus vegetales, sus frutas y su luz.
Comer bien hoy se volvió un acto de rebeldía espiritual.
Te llamarán exagerado, fanático, raro.
Pero detrás de esa etiqueta hay miedo: miedo a despertar, miedo a hacerse responsable.
Porque quien empieza a comer sano, ya no depende.
Y un ser libre… no es buen cliente.

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