Cuando juzgamos o criticamos empoderamos al ego. El juicio y la crítica
por lo regular viene desde la ignorancia, ya que quién conoce no juzga
aunque no comparta, incluso en ocasiones hasta comprende. El juzgar es
nuestro ego diciendo: "Soy mejor que tú, tu postura está mal porque es
diferente a la mía, por eso me doy el derecho de criticarte" lo que nos
lleva posteriormente a la necesidad de controlar a los demás para que se
ajusten a nuestras expectativas. El origen de todo esto es el miedo. El
miedo es la ausencia de amor propio. Como no me amo, siento un vacío
que creo que tengo que llenar con algo del exterior y si algo no se
ajusta a mis creencias pierdo la posibilidad de usarlo para llenarme,
por eso juzgo como mecanismo de defensa y así, poder moldear lo externo y
se ajuste perfectamente a mi vacío interior.
Sin embargo la sensación de esta falsa paz es efímera y de nuevo
recurro al control, el juicio y la crítica para saciar mi hambre de amor
y seguridad.
Hasta que no me ame no veré que aquello que busco afuera, lo llevo dentro.
Hasta que no me ame, no podré renunciar al miedo y la necesidad de control.
Hasta que no me ame, no podré dejar de lado a mi juez interior.
Hasta que me ame, podré ser verdaderamente libre, pues ya no habrá vacíos, ni espacio para ningún miedo.
Coach Claudia Hernández
martes, 24 de agosto de 2021
EL JUICIO Y LA CRÍTICA (Por Poniendo el Amor en movimiento)
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