A veces, hay miradas limpias, claras, que sólo miran. Sonrisas abiertas, espontáneas, que sólo ríen…
Otras veces el fantasma de la apariencia se inmiscuye y enturbia la
mirada, difumina la sonrisa… Sólo la inocencia mira y ríe libremente.
¿Cómo volver a ser inocente?
La inocencia no puede buscarse.
La inocencia no busca ser inocente, no conoce ni siquiera el nombre, no se sabe inocente.
¿Por qué tuve que aprender “lo que es la inocencia”? justo en el
momento en que pude definirla, la perdí, y al empeñarme en buscarla, me
doy cuenta de que la búsqueda nunca puede ser inocente… eterna espiral
que me adentra en el laberinto.
Por eso, sólo quiero un instante,
aquí en el laberinto, un minúsculo e inapreciable instante para soltar
los nombres, después de haberlos tenido, soltarlos todos y dejar que la
risa surja como quiera, cuando quiera, sin explicación, sin razón… y que
la mirada mire, y se asombre para seguir mirando y asombrándose, sin
saber por qué o de qué… un instante, sólo un instante donde nacer de
nuevo, nacer sin nombre, inocente y plena, aquí y ahora.
domingo, 8 de agosto de 2021
LA INOCENCIA (Por Matilde de Torres Villagrá)
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