En mi opinión, cada
vez que se toma una decisión hay que contemplar seriamente la
posibilidad de que no sea la óptima o que ni siquiera sea una correcta.
Del resultado de las decisiones no se puede estar seguro. Se puede
presuponer, pero también puede haber variables –propias y ajenas- que
influyan para que no se produzca lo pre-supuesto.
La equivocación es una de las posibilidades. Conviene dejarla en el
mínimo porcentaje posible –y para eso se debe reflexionar- pero es
difícil que esa posibilidad desaparezca del todo.
El riesgo en estos casos es la parálisis por un exceso de análisis.
No hacer algo por miedo a equivocarse ya es una equivocación.
Estoy de acuerdo en aplazar las decisiones cuando hay muchas dudas,
hasta estar más seguro, pero no estoy de acuerdo en aplazarlas
continuamente cuando no hay una razón muy evidente para ello.
Cuando la única razón es el miedo… es una mala razón.
Las circunstancias de nuestras vidas nos obligan a tomar miles de
decisiones, desde las más simples –qué ropa me pongo hoy, qué como-
hasta aquellas de las que dependen nuestra economía, la vida sentimental
o el resto de nuestra vida.
Es recomendable tomar la decisión
que se supone acertada y seguir con ella por lo menos hasta que
demuestre que no nos lleva hasta los resultados deseados. Y si no da el
resultado apetecido…pues se saca todo el aprendizaje que nos haya
aportado hasta entonces y eso se utiliza para la próxima decisión.
El amor propio, la comprensión, la desdramatización, o la benevolencia,
pueden colaborar para que el resultado indeseado de una decisión no se
convierta en una fatalidad, una tragedia infinita, una catástrofe que
nos condene al destierro, o el fin el mundo.
“Errar es de
humanos”, se dice. También se dice “nos soy producto de mis
circunstancias, soy producto de mis decisiones”. “¿Cómo puedes saber que
es la decisión incorrecta si nunca la tomas?”. “Cuando tus valores son
claros para ti, tomar decisiones se vuelve más fácil”.
La
decisión más importante que puedes tomar –y en la que nunca te
equivocarás- es la de aceptarte y seguir amándote… a pesar de que de vez
en cuando te equivoques.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
sábado, 14 de agosto de 2021
EL MIEDO A TOMAR DECISIONES EQUIVOCADAS (Por Emma Fernandez)
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