miércoles, 29 de junio de 2022

HABLEMOS DE LA MUERTE 2ª Parte (Por José Miranda)

  Hola de nuevo gentes, seguimos con la 2ª parte del tema en cuestión acerca de la "muerte", recordando una vez más que todo lo que expongo solo son mis ideas y conclusiones a las que después de un largo investigar y analizar he llegado, y empezamos diciendo que el morir y el nacer, son las dos columnas que soportan el peso y mantienen el equilibrio del edificio llamado “vida”, son dos extremos de la misma cosa, y tan importante es uno como el otro, y lo que no tiene sentido es que el nacer sea motivo de alegría y celebración, y el morir de dolor, duelo y en algunos casos se considere una desgracia. 

 A nuestra querida “muerte”, le ocurre un tanto como al dolor, que apenas nadie la conoce, porque no queremos saber nada que guarde relación con ella, y por tanto, la valoración y concepto que tenemos respecto a la misma,  es el resultado o consecuencia de nuestros miedos, incertidumbres, sufrimientos, etc., que a lo largo de nuestra vida, hemos experimentado y padecido, por falta de instrucción y conocimiento objetivo y real del fenómeno o acontecimiento en sí, y lo necesaria que es su función llegado su momento dentro de los procesos que regulan la mecánica y el equilibrio de toda La Creación.

 Su definición es muy sencilla, se trata de un fenómeno natural que da lugar a los procesos de cambio y transformación de una cosa en otra, pone fin a algo como tal, y dependiendo de qué se trate, o bien se separan los elementos que la componían para integrarse en otra cosa, y puede que de otra forma, o bien se produce una ampliación o transformación por efecto de una nueva o nuevas incorporaciones. Recordemos que ni la materia ni la energía es destructible, todo se transforma obedeciendo a la Ley de Evolución y Progreso.
 
En todo cambio o transformación, hay muerte y nacimiento, para que exista un cambio es imprescindible que algo deje de ser lo que era, y pase a ser algo diferente.

Cada vez que aprendemos algo, morimos en ignorancia y nacemos en conocimiento, si descubrimos un nuevo sabor, hemos experimentado algo por primera vez, nuestro nivel de saber y conocer es un poquito más amplio, esta realidad marca una diferencia, hemos dejado de ser ignorantes en algo, y como consecuencia hemos crecido en conocimiento, se ha producido muerte en la ignorancia y nacimiento en el conocer.    

El día que yo dejé de fumar, murió el fumador y con él todas las energías de dependencia bajo el nombre de hábito, costumbre o vicio, al no recibir su alimento diario, se debilitan y al final se extinguen, pero nació el abstemio y poco a poco regeneró las vías respiratorias, si la semilla no muere, la planta no nace, todo proceso de cambio se fundamenta en el morir y el nacer, y si no existiese ningún tipo de cambio, la propia vida no tendría sentido alguno, se trataría de un continuo aburrimiento, sería como girar de continuo en torno al mismo eje viviendo de por siempre lo mismo, sin que en nuestra vida y existencia se incorpore nada nuevo, todo, absolutamente todo igual.    

Esta teoría es absurda é incompatible con la vida en cualquiera de sus manifestaciones, porque en cada milésima de segundo se están produciendo cambios, la actividad es incesante, y toda actividad da lugar a una continua creación, modificación, ampliación, transformación, etc., de instante en instante.

 Si no existiese un fenómeno, método, o procedimiento que dé lugar, controle y regule todo proceso de cambio, sería un “caos”, y haría imposible é inviable cualquier forma de vida, porque la vida en sí, es movimiento continuo y transformación incesante, conduciendo a todo hacia el Progreso y Evolución, o estados más perfectos. 

 Si yo decido ir al domicilio de mi vecino, lo primero que hago es ausentarme de mi casa, después mediante el proceso de traslado, cubro la distancia que separa a ambos domicilios y ya estoy en casa de mi vecino, si yo no salgo de mi casa, nunca podré ir a ninguna parte, nunca podré ver, experimentar o relacionarme con nada que no esté dentro de mi casa, y el círculo de posibilidades de relación, experimentación y crecimiento, en cualquier forma y sentido, será muy limitado.   

Cuando cambiamos de domicilio, dejamos de estar en donde estábamos, pero no quiere decir que hayamos dejado de existir, no estamos en el lugar que estábamos hasta ahora, los que allí quedan no nos pueden ver, ni tocar, ni escucharnos, pero seguimos existiendo en otro lugar, que es nuestro nuevo lugar de estancia.   

Es conveniente salir de vez en cuando de la casa que hemos construido con los ladrillos del miedo a lo nuevo, de la superstición, de conformarnos dando por válidos todos los conceptos, costumbres, tradiciones, normas de conducta, etc., elaborados por los demás, sin consultar antes con nuestra conciencia, con nuestra razón y puntos de vista, con nuestras necesidades y conveniencias, como hemos dicho muchas veces, casi siempre que alguien elabora una filosofía, una tesis, o cualquier invento social, (salvo excepciones) suele hacerlo a partir de sus necesidades, gustos, preferencias, beneficio propio, y otros condicionantes sin tener demasiado en cuenta lo que beneficie o perjudique a otras personas.

Nos han educado en la creencia de que cuando venimos a este mundo, venimos por primera y única vez, nuestro cuerpo nos lo proporcionan nuestros padres, pero ¿Qué pasa con el alma y el espíritu?, ¿Los van fabricando un poco antes de nacer?.

 Supongamos que hay un Dios que así lo hace, ¿A quien se le ocurriría crear un alma y un espíritu, y mandarlos a un mundo o lugar de penurias, y después crear a otro y mandarlo a un mundo o lugar maravilloso, todos hemos presenciado casos de niños que nacen en familias y lugares donde reciben cariño, amor, mimos, todos los cuidados habidos y por haber y todas las posibilidades de estudiar y triunfar.   

Y por el contrario también conocemos casos de niños sin posibilidades de ningún tipo, niños que mueren por desnutrición, niños en cuerpos defectuosos o minusválidos, niños que se crían en las calles sin amparo ni cariño, ni el calor de una madre, un padre o una familia, ¿Sería justo que un Dios aplicara tal nivel de discriminación entre los que nos consideramos sus hijos?, ¿Podríamos confiar en un Padre que condena a la miseria a algunos de sus hijos, y a otros se lo da todo?.

 Continúa en la 3ª parte, saludos. Recomendación: no os olvidéis de ser buen@s chic@s.

No hay comentarios:

Publicar un comentario