martes, 15 de noviembre de 2022

EN UN MUNDO DONDE PUEDES SER CUALQUIER COSA, SE UNA BUENA PERSONA (Por Julio Isaac Venegas)

 

Con el correr del tiempo, la razón nos mostrará que no sirvió de nada endurecernos, todo lo contrario. Insistir en reforzar nuestras durezas internas con la esperanza de protegernos, solo causará que perdamos la alegría y el gozo que pudimos decidir tener, en lugar de insistir en ella. Poner primero a nuestro ego, a nuestra vanidad, por encima de la paz y el disfrute es mucho más que soberbia, es una necedad inaceptable para lo corta que es la vida. Intercambiar una sonrisa por una cara de culo, con la intención de demostrarle al mundo cuán dura es tu alma, es una decisión ridícula, inmadura y absurda.
Lo que parecía una victoria obtenida por tu dureza, se deshace como una tramoya descubriendo tu inmensa falta de alegría. El corazón duro olvida cómo festejar, se esconde tras el pedestal de la superioridad y la soledad, prefiriendo dominar su entorno antes de admitirse vulnerable ante el amor. Por eso el amor es indómito, porque es lo único que el ser humano no sabe cómo manejar.

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