miércoles, 1 de febrero de 2023

ALMA GEMELA Y ALMAS COMPAÑERAS 2ª Parte (Por Jean Jacques Agnaud)

Viene de la 1ª parte.       A veces nos encontramos con un alma compañera, sólo para casarnos y tener hijos juntos. Una vez resuelto el vínculo que traíamos de otras vidas (por ejemplo, una compensación karmica por un vínculo con poco compromiso en vidas anteriores) la relación termina.
A veces, el karma fundamental que un niño tiene que resolver es con su madre, y si no hay otras condiciones karmicas que dispongan otra cosa, el padre desaparecerá de su vida.
A veces el karma es sólo entre hermanos, y ambos padres desaparecen. Las personas abandonadas al nacer y dejadas en instituciones específicas, tienen un karma que resolver con las personas que los atienden allí o eventualmente con sus padres adoptivos.
Almas o Llamas Gemelas:
El alma gemela es algo diferente, es nuestra otra mitad.
En el origen, éramos entidades únicas, chispas de la Divinidad. Ante el Creador, acordamos descender al plano de la tercera dimensión a continuar la Obra Creativa, cumpliendo una Misión Conjunta. Dado que el mundo que conocemos es el reino de la dualidad, tuvimos que dividirnos en dos mitades. El plan consistía en vivir vidas separadas y cumplir funciones diferentes, hasta que -habiendo experimentado todas las formas de nuestras cualidades únicas a través de distintas encarnaciones y recuperado nuestro recuerdo de quien somos en realidad- estuviéramos preparados para el reencuentro. Una vez logrado éste, podríamos cumplir nuestra misión conjunta.
Puede estar encarnado o no, pero siempre que aparece en nuestra vida es para mostrarnos los aspectos elevados de nuestra alma y el camino hacia el cual dirigirnos para seguir creciendo. Nos acerca a nuestro propósito elevado.
Tenemos muchos compañeros de alma, pero una sola alma gemela.
Lo que se siente cuando uno se encuentra con esta persona, es algo que no se puede describir con palabras. Es un amor mas allá de toda dimensión.
A lo largo de la vida, van apareciendo distintos maestros que nos recuerdan que existe un alma gemela que encontrar (por ejemplo, personas que nos hablan del tema, libros que leemos, conferencias sobre el tema). Pero para que el recuerdo de quien es quien, pueda resonar en nosotros y la unión se pueda producir, es preciso estar al mismo nivel de evolución.
Para que aparezca, hay que llamarlo. En lo posible a diario. Es un permiso que le damos para que se acerque.
Si creemos estar ante nuestra alma gemela y la persona no parece darse cuenta o nos rechaza, debemos entregar la situación al Universo. Lo más probable es que ocurra alguna de las siguientes alternativas:
la persona cambia su actitud hacia nosotros, se acerca, cambia.
aparece otra persona con las cualidades necesarias para este tipo de vínculo.

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