Ese
cambio de miradas, ese saludo, esa química inexplicable tenía que
suceder. Puedes pensar "podría haberme enamorado de alguien más, podría
haber conocido a alguien mejor" y la verdad es que no, no podrías.
Esa historia necesitaba pasar, la lección sólo podía ser aprendida en esa relación.
Entre
todas las millones de personas que pudieron ser, te atrajo la sonrisa
de esa persona, sus formas, sus actitudes, su vibración.
Cuando
nuestra vida se cruza con la de alguien más, el camino se transforma;
cambia de ruta. El destino, la vida, el futuro, los planes. Todo se
rehace de nuevo.
También
es cierto que todo podría no salir como esperas. Y si, es una gran
posibilidad. No hay manera de saber que pasará, como será la relación,
pero te arriesgas. Lo que sientes te hace rebozar en sentimientos y
tienes la valentía de poner tu corazón en juego.
Conocemos
exactamente a quien debemos conocer, nos enamoramos exactamente de
quien debemos enamorarnos, después el no soltar o el aferrarse es tema
de cada quien y tal vez esa sea la lección.
Somos
una colección de nuestros amores, desilusiones, alegrías y
aprendizajes. Puede parecer que nos desviamos un poco en ocasiones pero
es para llegar al lugar donde tenemos que llegar. Nada es accidental.
Más
allá de las relaciones, ama tus amores correspondidos y tus
desilusiones. Las cicatrices y las marcas son exactamente lo que tenía
que pasar, eres mejor persona ahora ¿no? Nada puede ser mejor que eso.
Compartio Arturo Cárdenas
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