Cada
pensamiento generado por nuestra mente lleva en sí mismo una dosis
considerable de energía polarizada (positiva o negativamente).
Los
pensamientos y su correspondiente vibración de polaridad inundan
nuestra Aura y si son lo suficientemente fuertes antes de ser emitidos
son capaces de llegar a todas las células que conforman nuestro
organismo, cargando a las mismas con la polaridad generada (positiva o
negativa)
He
aquí la importancia de saber seleccionar los pensamientos que
habitualmente emitimos para evitar contaminar nuestra Aura personal,
envenenando así a nuestro cuerpo físico sin que seamos conscientes de
ello.
Así
como una taza en la que diariamente bebemos Té, con el paso del tiempo
por más que la lavemos conserva un ligero sabor al mismo; de la misma
manera nuestra Aura energética se tiñe con la polaridad energética que
frecuentemente es contenida en ella (positiva o negativa). Lo mismo
ocurre con nuestro organismo.
¡Somos aquello que pensamos habitualmente!...
Una
persona que frecuentemente tiene pensamientos negativos estará rodeada
permanentemente de un Aura negativo. Más quién alberga en su mente
pensamientos positivos, la energía que lo circunde será positiva,
beneficiando a su cuerpo, mente, alma y espíritu.
Energías iguales se atraen combinan o suman...Se potencian. En cambio las opuestas se repelen…
De
acuerdo a esta ley los pensamientos o energías positivas van a atraer
otros pensamientos o energías similares repeliendo a aquellas
vibraciones de orden negativo y las malas influencias mentales.
Por
el contrario pensamientos o energías negativas atraerán todo lo malo
produciendo un gran daño en el cuerpo, mente, alma y espíritu de quién
las genere.
La
mejor manera de defenderse de lo negativo es transformarse en una
fuente que genere pensamientos de orden positivo. Particularmente
aquellos de vibración amorosa.
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Kunturi
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