Cargando el pasado
Dos hombres iban caminando por el campo, al
acercarse a un río se encontraron con una mujer que quería cruzar al
otro lado, pero que no sabía como hacerlo, ya que no había ningún
puente. El primer hombre se ofreció amablemente: –Si quieres podemos
llevarte en brazos hasta el otro lado del río; y ella aceptó agradecida
su ayuda.
Así que los dos hombres entrelazaron sus manos, la
levantaron y la llevaron hasta el otro lado del río. Después de seguir
sus caminos, uno de ellos de pronto se
quejó amargamente; –¡Mira mi ropa! –dijo. –Está toda sucia de barro por
haber cruzado a esa mujer, la espalda me duele y me siento muy cansado.
El otro hombre simplemente sonrió y asintió con su cabeza. Más
adelante, el segundo hombre se quejó nuevamente, ya no puedo seguir
adelante, me duele todo, todavía siento el esfuerzo, dijo.
El primer hombre miró a su compañero, que ya estaba en el suelo quejándose y le dijo:
–¿Te has preguntado por qué yo no me estoy quejando?, te lo diré: La
espalda te duele, porque todavía estás llevando a la mujer en tus
brazos, pero yo la bajé apenas cruzamos el río.
Así es como somos
nosotros. Llevamos las cargas del pasado sobre nuestros hombros. Ponemos
una caja llena de odios, frustraciones, resentimientos, envidias, celos
y muchísimas cosas más que, con el pasar de los años, se hace más
pesada, hasta que un día, como el hombre de la historia, nos duele hasta
el alma por el tremendo esfuerzo
sábado, 4 de noviembre de 2023
CARGANDO EL PASADO (Por Manuelita Verónica)
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