Las personas que siempre buscan aprobación terminan atrayendo lo que no desean en su vida. Como no son coherentes con ellas mismas ni con los demás, terminan generando relaciones tóxicas y desconectándose de su propia alma, pues no se permiten mostrarse tal y como son por miedo al juicio o al abandono.
Si te identificas con la publicación de hoy, la idea es que no te preocupe tanto la opinión de los otros y estés abierto a ser rechazado. Aunque creas que eres "buena persona", realmente tienes un gran juicio hacia ti mismo y hacia los demás. Y hasta que no dejes de juzgarte tan duramente (y de proyectar tu propio juicio en el otro), tus relaciones seguirán sin reflejar la verdad y la coherencia que tu corazón anhela.
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