Viene de la 2ª parte. Hola gentes, tal como quedo dicho, voy a hablar de lo que entiendo por nuestra cuenta de pagos y cobros en el “Banco Espiritual Universal”, y doy comienzo poniendo algún ejemplo para ir orientándonos.
Siempre que actuamos, ya sea de pensamiento, sentimiento o acción, da como resultado un valor a favor o en contra nuestra, puede ser en dinero, en agradecimiento, en aprecio, en favores varios etc. siempre que la acción sea constructiva y actúe en beneficio de alguien o algo, y si la acción es destructiva y genera perjuicios o daños, genera igualmente un valor en negativo o deuda porque todo agravio causado, la reparación o compensación queda a cargo del que realizó la acción.
Supongamos que yo estafo o perjudico a otra persona y me reclama el importe del agravio, pero yo contrato un buen abogado y en apariencia me libero de pagar lo que me reclama y a partir de ahí me siento libre de la deuda.
Pero resulta de que aquí en este mundo estamos de paso asistiendo a un curso de formación espiritual, y todo acontecer por minúsculo o insignificante que parezca, queda registrado porque todo forma parte de las asignaturas a tratar, y cuando regresemos junto a nuestros maestros y educadores espirituales habremos de dar cuenta con todos los detalles sin ninguna posibilidad de esquivar la realidad y responsabilidad, y tendrá que compensar al alma que fue perjudicada sumando todos perjuicios por añadido a que dieron lugar al no haber contado el perjudicado con la compensación en su tiempo.
Dicha
compensación se efectúa aunque haya pasado mucho tiempo y hayamos
desencarnado, e incluso en vidas posteriores, el Ser es eterno y
responsable de todos sus actos y las consecuencias de los mismos, y
necesita quedar en paz con la Madre Naturaleza y el resto de Seres o
personas con las que haya tenido alguna relación, para así estar en paz con todo, todos y
con sí mismo.
Si el alma que tiene que pagar cuenta con saldo en su cuenta espiritual, salda la deuda, y si sus maestros y guías lo consideran necesario recibirá un correctivo no como castigo, sino para que aprenda lo necesario para no incurrir en el mismo error o delito.
Cabe
decir que existen deudas que no son pagables con dinero u otros
valores, cuando el daño o perjuicio fue deliberado complaciendose en el
mal o daño hacia lo ajeno, para su pago o cancelación necesitan pasar por unas
pruebas de una dificultad y nivel de padecimientos proporcional al agravio o deuda para recibir la
instrucción y crear la sensibilidad necesaria que impida volver a
incurrir de nuevo en los mismos actos, estos son casos especiales pero la mayoría de las deudas se
pueden cancelar mediante el saldo espiritual.
Si el alma que tiene que pagar no cuenta con saldo, tiene que compensar por otros procedimientos que ya incluyen el aprendizaje de mejora para no repetir la misma acción, estos procedimientos pueden ser suaves o contundentes dependiendo de los agravantes o atenuantes.
Cada vez que en nuestro actuar del diario vivir realizamos buenas obras a favor propio, de los demás y de Mamá Naturaleza, las Leyes de Causa y Efecto cuantifican con exactitud el valor de las mismas, y el resultado es ingresado automático en nuestra cuenta espiritual, a veces cobramos o pagamos por acciones realizadas en existencias pasadas, porque para cuantificar el alcance del bien o del mal al que dio lugar, hubo que esperar una o varias generaciones, porque el bien o el mal que se hace sobre alguien repercute y se extiende a sus descendientes.
Y cada vez que actuamos erróneamente, con perjuicios a otras personas, animales y resto de la Naturaleza, ya sea de pensamiento, sentimiento o la obra, se origina un debido proporcional a los agravios, teniendo muy en cuenta los agravante y atenuantes, si es por error, por descuido, por ignorancia; o de forma deliberada, cuyo importe de los agravios recae sobre nuestra cuenta espiritual lo que sea pagable con dinero espiritual, y las maldades deliberadas como apuntamos en lineas atrás llevan correctivos de trabajos adicionales en los talleres de la Naturaleza donde se instruyen para aprender de forma vivencial todo lo necesario para no repetir las mismas acciones.
Nuestra cuenta del Banco Espiritual la tenemos desde siempre, y el haber o el deber que poseemos nos acompaña en todas las reencarnaciones, y ello influye en gran manera en las diferencias humanas ya de principio, pues aunque todos somos igual de importantes ante nuestros Padres Celestiales y nos aman por igual, a su vez son justos y dan a cada cual lo que con su actuar se han elaborado. Continúa en la 4ª parte, saludos.
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