Mientras viajas, tómate el tiempo para una pequeña reflexión.
Todo lo que está teniendo lugar en tu vida está sucediendo por una razón.
Acepta que todo es como debe ser, de lo contrario no sería así.
Pregúntate qué lecciones se pueden aprender de tus circunstancias actuales.
Recuerda que dentro de cada problema reside la semilla de la respuesta.
No seas demasiado duro contigo mismo.
Date cuenta de que todo el mundo está haciendo lo mejor que puede con lo que sabe - tú incluido.
Si tu corazón está pesado, entra y habla con Dios.
Mira la vida y el mundo a través de sus ojos, los ojos del amor.
Aprende a aceptar tus sentimientos.
Siéntete cómodo con ellos.
No los juzgues, ni siquiera a los negativos.
Bañalos en amor.
Tus emociones quieren moverse, cambiar y transformarse y no quedar atrapadas en el único lugar para siempre.
Permite que los recuerdos reprimidos, y las emociones conectadas a ellos, salgan a la superficie.
Los creaste hace mucho tiempo cuando te sirvieron, pero ahora se acabó.
Es hora de dejarlos ir.
Practica el perdón.
Perdónate a ti mismo y a aquellos que te causaron dolor.
Dile adiós a los recuerdos hirientes, pidiéndole a Dios fuerza para ayudarte.
Siente la paz divina entrando en tu alma.
Se ha creado un nuevo espacio en tu vida.
Es hora de decidir cómo realmente quieres vivir.
Toma la decisión de centrar tu corazón en bendiciones en lugar de problemas; abundancia en lugar de falta; amor en lugar de miedo.
Lo que sea en lo que te centres es en lo que atraerás.
Crea nuevos pensamientos llenos de amor sobre ti y los demás.
Visualiza las cosas que quieres manifestar en y a tu alrededor.
Y céntrate en las cosas que te traen paz interior y hacen cantar a tu corazón.
Conoce tu destino, pero haz que el viaje sea agradable.
~ Daniel Nielsen
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