Viene de la 1ª parte. Se
trata de hacerse unas preguntas profundas que requieren unas respuestas
verdaderas, y se trata de no conformarse con nada que sea menos que la
verdad.
Hay
dos condiciones obligatorias en este proceso: No engañarse nunca –no
hay que engañar al médico, al abogado, al mecánico, ni a uno mismo- y no
conformarse con un “no lo sé” –“no lo sé” es la respuesta del
conformista vago que no quiere profundizar en la búsqueda por miedo a lo
que puede aparecer-.
No se trata de “cambiar” urgente y desesperadamente. Se trata de averiguar quién es Uno realmente para ser Uno Mismo.
¿Cómo se hace esto?
Dándose
tiempo, como condición indispensable. Es mejor desterrar la idea de que
lo que insatisfactorio que hemos hecho en nuestros 30, 40 o 50 años de
vida lo podemos solucionar en un día. Tampoco es posible deshacer en un
día lo que ha llevado toda una vida construir. Así que paciencia…
También
es imprescindible el amor propio –amor a Uno Mismo-, y es mejor
entender que esto es realmente imprescindible. No se debe tener consigo
mismo una relación de enemistad, ni directa ni soterrada. Nada de
menosprecios, de culpabilizaciones o reproches, nada de
infravaloraciones ni zancadillas, nada de castigos, nada de caras
largas. Mejor ir de la mano, agradecidos y sonrientes, con quien nos ha
traído hasta hoy. Aunando energías, en la misma dirección y con el mismo
objetivo. Previamente, ha de haber una conversación profunda de Ser
Humano a Ser Humano. De corazón a corazón. Hasta conseguir el compromiso
de todos los yoes para ir todos y unidos hacia el mismo destino.
Conviene
ser comprensivo, esta es otra condición o norma. Uno no es perfecto,
uno no lo sabe todo, uno no es responsable del todo ni de todo. Uno sólo
es responsable directo desde el momento en que toma conciencia y sabe.
Quien emprende este Camino ya es consciente. Se le puede llamar la
atención por lo que haga o no haga a partir de ese momento, pero sería
injusto que quien uno es hoy –que sí se ha dado cuenta- le reclame al
que era ayer –que no se daba cuenta-.
Así
que tiempo y paciencia… Amor propio… Comprensión… y Aceptación. Negar
la realidad es infantil y contraproducente. La realidad es la que es,
guste o no guste. Uno, cuando es consciente y toma conciencia, se
encuentra con una realidad que generalmente no es satisfactoria. Pero es
lo que hay. Es la verdad. Eso sí: borrón y cuenta nueva. Nada de perder
el tiempo en más reproches, nada de estancarse en el pasado. Es
necesario aceptar lo que hay, lo que uno ha sido y ha hecho, y lo que
está siendo, para poder comenzar la nueva andadura. Y mientras no se
haga así, es mejor no dar el primer paso porque habrá que desandar para
volver a comenzar. Es un hermoso ejercicio de humildad: Lo acepto todo,
aunque no lo ame. Pero lo acepto con el corazón, no a regañadientes.
Si
uno decide iniciar su Camino será bueno que se convierta en una sonrisa
continua que se relame por los próximos presentes. Que esté ilusionado,
esperanzado y feliz.
Y
que la exquisitez, el mimo, el Amor, y la consideración, estén siempre
presentes. Uno ha de convertirse en su mejor amigo, en su más tierna
abuela, en su más cariñosa madre, en su más eficaz consejero, en su más
paciente compañero, en su más atento y amable cuidador.
Cualquier
otro modo de hacerlo está condenado al fracaso o, en el mejor de los
casos, a dar mil vueltas y perder mucho tiempo. Y esto se ha de hacer
sin prisa, pero sin perder el tiempo.
Cada
vez que me entero de que una persona decide que va a comenzar un Camino
de Desarrollo Personal, que va a buscarse, que va a ser él mismo, me
emociono. Me parece un momento estelar, histórico, al que uno tiene que
asistir orgulloso de sí mismo, henchido, con una sonrisa de satisfacción
que lo grite a los cuatro vientos.
Me
atrevo a garantizar que quien lo haga de este modo que he tratado de
explicar llegará a cumplir su propósito, y en algún momento se mirará al
espejo y encontrará reflejado el rostro de una persona satisfecha de sí
misma.
Y en cualquier caso, a esa persona le garantizo que tiene toda mi admiración.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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