LA LUZ está dentro nuestro. La mismísima luz de Dios. No pertenecemos a este mundo. Venimos del más allá. Allí estábamos cuando eramos niños y luego los adultos nos dijeron que eso no era real, que era un mundo mágico, un mundo de fantasía producto de nuestra imaginación. Fuimos adaptándonos a esta realidad, a lo que nos mostraron, lo que nos dijeron, a esta vida de problemas y desilusiones, y así perdimos nuestra maravillosa luz. Ahora esta pureza se ha transformado en teoría. Pareciera que sólo Jesús y los grandes santos la poseen, pero eso no es cierto. Sigue estando dentro nuestro. Sólo debemos creer y elevarnos más allá de las religiones, las diferencias, más allá del mundo de las ideas y doctrinas. Debemos creer firmemente que existe otra vida, otros estados, otras percepciones puras y sagradas. Existe algo indescriptiblemente bello dentro nuestro, y no es una utopía. No importa que diariamente no lo veas por las calles, pues pocos han elegido ser lo que son.
Ven con nosotros y anímate a creer que la bondad, la magia y la pureza existen Aquí y Ahora. Anímate a creer que Dios está dentro nuestro; que somos seres perfectos; que no es un premio sólo para pocos, sino una verdad accesible para todos. Ven con nosotros los que creemos que todo es posible, los que devolvemos con amor las ofensas de los demás y perdonamos lo imperdonable. Ven con nosotros, los que creemos que el poder del amor puede transformar al corazón más cerrado, los que amamos porque sí. Nosotros no vemos diferencias entre la gente. Nosotros amamos a todos.
-- Fernán Makaroff
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