Y cuando ya no veas hacia donde ir…
Cuando hacia adelante todo se torne gris…
Recuerda que hay un camino que te trajo hasta aquí…
Que siempre hay que ir hacia adelante, pero si el camino no te lleva a donde querías ir… vale retroceder unos pasos y retomar desde ahí.
Vale elegir otros caminos, no hay por qué inmolarse en un destino que no querés vivir.
Cuando sientas que las paredes se achican y el aire en tu pecho se quiera ir… respira profundo, que las paredes también se pueden destruir.
Solo hay que encontrar las herramientas para seguir o pedirle a quienes ya pasaron que te cuenten como llegaron hasta allí.
Nunca es el fin hasta que terminen tus días, mientras respires lo bueno aún está por venir.
No desesperes! Que se puede salir…
Las tormentas no son eternas, los días malos no te perseguirán hasta el fin…
Nada está escrito, nada tiene por qué ser siempre así.
Porque aunque no veas hacia donde ir, todas tus opciones seguirán estando allí, esperando a que dejes de lamentarte y sigas probando cómo ser feliz.
Porque se puede, te lo aseguro, hay infinitas posibilidades por descubrir siempre y cuando no te sea más cómodo sentarte en el medio de la nada y ver como el mundo se te achica hasta que no puedas salir.
Retrocedé hasta donde eras feliz. Sin importar si aún no están todas las piezas, retomá desde ahí.
Volverás con la experiencia de lo que no debes repetir, y probarás de otra manera pero está vez te hará feliz.
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