Cuanto antes digas lo que opinas y sientes, mejor. Hazlo con respeto, pero dilo. Habla. Exprésate desde tu ser. Actúa. Así terminará la gran mentira en la que probablemente has estado viviendo... Antes o después tendrás que enfrentarte a lo que realmente eres, así como a lo que sigues ocultando para quedar bien ante los ojos de los demás. ¿Qué ocurrirá si te expresas? ¿Te juzgarán? ¿Te criticarán? ¿Dejarán de amarte? ¿Herirás la parte infantil del otro que siempre desea tener la razón y sentirse aprobada, y a la cual no deseas incomodar por miedo e interés? ¿Eres consciente de que el otro también necesita que te muestres tal y como eres para aprender su lección y verte "de verdad", sin filtros, máscaras ni "pactos" inconscientes? ¿Vas a seguir creyendo que el otro "te ama" si tú sigues sin AMARTE ni RESPETARTE?... De ti depende lanzarte al vacío de tu auténtico ser o prolongar la lenta agonía de las apariencias, con el otro satisfecho e inconsciente y tú insatisfecho, infeliz y doblemente inconsciente.
¿Saltas ya?...
Javier López
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