1- Guarde el corazón en paz, al frente de todas las situaciones y de todas las cosas. Todos los patrimonios de la vida pertenecen a Dios.
2- Apóyese en el deber rigurosamente cumplido. No hay equilibrio físico sin armonía espiritual.
3- Cultive el hábito de la oración. La plegaria es luz a defensa del cuerpo y del alma.
4- Ocupe su tiempo disponible con el trabajo provechoso, sin olvidar el descanso imprescindible al justo restablecimiento.
La sugerencia de las tinieblas llega hasta nosotros a la hora vacía.
5- Estudie siempre. La renovación de las ideas favorece la sabia renovación de las células orgánicas.
6- Evite pasar cólera. Enrabiarse es animalizarse, cayendo a las sombras de bajo nivel.
7- Huya de la injuria. El lodo agitado alcanza a quien lo revuelve.
8- Siempre que sea posible, respire hondo y no se olvide del baño diario, aunque sea ligero. El aire puro es un precioso alimento y la limpieza es una simple obligación.
9- Coma poco. La criatura sensata come para vivir, mientras que la criatura imprudente vive para comer.
10- Use la paciencia y el perdón, infatigablemente. Todos nosotros hemos sido tolerados caritativamente por la Bondad Divina, millones de veces, y conservar el corazón en el vinagre de la intolerancia es provocar la propia caída, en la muerte inútil.
Espíritu ANDRÉ LUIZ
FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER
Del Libro: “Aulas de Vida”
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