miércoles, 25 de septiembre de 2024

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS PADRES (Por José Miranda)

 

Hola gentes, ¿Que tal lo lleváis? Me gustaría pensar que habéis contestado que va todo bien, pero como ya llevo siete décadas y algo mas por estos mundos, el poder de la observación sumado al conocimiento adquirido de lo que significa la VIDA y sus infinitos procesos, me dice que todo no puede ir bien, el día en que todo valla perfecto ya no necesitamos de estar por estos mundos y otros parecidos, ya habremos acabado el periodo de formación espiritual que se cursa en los mundos físicos, y por supuesto que seguiremos formándonos en áreas mas elevadas en los mundos y dimensiones apropiadas para ello.
 
Hoy me voy a referir a lo que solemos conceptuar como pasión de madre o de padre, que el que la padece esta en la creencia que es un buen amante de sus hijos, y en algunas de las ocasiones resulta ser amor hacia sí mismo por reflejo o rebote de sus propios hijos.
Voy a poner un ejemplo para facilitar la comprensión de lo que intento explicar.
 
Cuando mandan un satélite o nave espacial a órbita, para el despegue del suelo y elevarlo hasta fuera de la atmósfera, se necesita de una gran fuerza de propulsión que se la proporcionan unos reactores adicionales al satélite o nave, cunado ya han salido de la atmósfera los reactores se desprenden del satélite o nave para no ser una pesada carga que dificultaría su capacidad de maniobra y el poder llevar a cabo su misión con facilidad.
 
En nuestra función de padres ocurre algo similar, somos como la fuerza de propulsión y guía que conduce a nuestros hijos desde el nacimiento hasta que llegan a una edad adulta y madurez, y después hemos de apartarnos para que sean ellos por sí mismos los que elijan en total libertad el rumbo de sus vidas, porque ellos pertenecen a otra generación y posiblemente su misión y programa de Vida o destino sea muy diferente al nuestro, con lo cual son ellos quienes tienen que descubrir el sendero que han de transitar, y en ningún caso nos corresponde a nosotros indicar, y mucho menos imponer el rumbo a seguir.
 
Somos muchos los padres que nos creemos en el derecho y obligación de conducir a nuestros hijos a lo largo y ancho de toda su vida, diciéndole y a veces imponiéndole lo que deben hacer y lo que no deben de hacer, lo que es bueno o malo para su vida.
 
A veces menospreciamos sus capacidades, y sobre todo, no tenemos en cuenta de que su vida es diferente en todo y por todo a la nuestra, corresponden a otra generación, a una sociedad mas avanzada y puede que más complicada, y tendrán que hacer frente a situaciones y circunstancias muy diferentes a las nuestras, y son ellos los que traen las instrucciones y capacidades adecuadas al programa a realizar, o destino como algunos le llamamos.
 
Eso no quiere decir que nos desentendamos de ellos, es justo y necesario el estar siempre vigilantes y atentos por si nos necesitan estar dispuestos a atenderles en lo que se pueda, pero respetando su libertad y dejándoles que elijan el rumbo de su existencia, son ellos los que al término de su existencia tendrán que presentar cuentas y resultados, por tanto, también son ellos los que gozan del privilegio de elegir.
 
Es conveniente hacer autocrítica de vez en cuando, porque existimos muchos padres que intentamos conseguir a través de los hijos, logros y niveles que no fuimos capaces de conseguir por nosotros mismos, con lo cual queremos dar a entender que queremos lo mejor para ellos y en realidad queremos que triunfen en lo que nosotros creemos haber fracasado para así dar por superadas nuestras frustraciones.
Son las ideas del día, saludos.

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