jueves, 26 de septiembre de 2024

¿ES NECESARIO EL SUFRIMIENTO PARA DESPERTAR? (Por Esme Cortés)

 ¿Es necesario el sufrimiento para despertar?
Mi experiencia en este camino al despertar
Eckhart Tolle dice que no, que no debería ser necesario el sufrimiento para despertar, pero justamente el dolor es el que me ha traído aquí, a este grupo y a este camino. Cuando toqué fondo emocionalmente hablando, me sentí derrotada, sentí miedo, mucho miedo porque las cosas se salían de mi control, mi mente dibujaba escenarios, muchos escenarios, todos catastróficos, me había quedado sin empleo, me estaba recuperando de dos relaciones tormentosas al hilo, mi futuro era incierto. Esto hace cuatro años. Pensé que me volvería loca, no podía parar mi mente, era una espiral que cada vez me llevaba más y más profundo. Entonces, busqué un audio para relajarme y encontré una meditación de Ho´oponopono y mi mente se tranquilizó. Por la simple razón de que ya no estaba poniendo atención a mis pensamientos. Los pensamientos me estaban matando, literalmente. A partir de ese día, medité con Ho´oponopono, en las mañanas y por la noche, todos los días.
Empecé a buscar más información sobre el tema y llegaron muchos textos hermosos a mis manos, entre ellos Las cuatro palabras que curan de Vivi Cervera, en ese libro ella recomienda leer a Eckhart Tolle; El Poder del Ahora. Lo busqué y lo leí. Fue entonces cuando entendí lo que me estaba sucediendo. Entendí por qué al meditar recuperaba el poder en mí, por qué me sentía tan bien, por qué empecé a conocerme a través de mis pensamientos repetitivos. Porque el Ego me controlaba completamente; porque el Ego me torturaba. Aprendí a hacerme consciente de mis pensamientos, todos llenos de pesimismo, de pasado, de necesidad de control, todo pasaba en mi cabeza nada, nada, era real. Me di cuenta que el miedo y tristeza venían de mi pasado, de esas creencias arraigadas, de conceptos distorsionados de mí, de juicios. Y que mi necesidad de controlarlo todo me provocaba ansiedad, quería diseñar el futuro a mi manera y conveniencia, nada de lo que imaginé sucedió, ni siquiera lo bueno. Pensé en escenarios catastróficos que nunca sucedieron, ni los pensamientos más positivos, nada sucedió. Por eso aprendí a soltar, a actuar, a no futurizar, pero sí a planear. A no querer adivinar lo que me va a suceder, a actuar y dejar que las cosas sucedan. Han llegado a mí cosas muy buenas a las que nunca me apegué y también cosas “malas” que me han dejado lecciones muy importantes, que las considero necesarias para continuar el camino de crecimiento. Son regalos para evolucionar. No me considero iluminada, pero sí mucho más consciente y agradezco por ello. Lo mejor de todo es que no hay un sitio a donde llegar, este es un camino que quiero disfrutar. El camino es mucho más bello si lo recorremos la mayor parte del tiempo desde el presente, pues es lo único que tenemos, aunque a veces se nos olvide. Esme

No hay comentarios:

Publicar un comentario