martes, 24 de septiembre de 2024

"INJUSTA--MENTE" (Por Cristobal Martinez)

 

Una de las quejas que con más frecuencia escucho es la de haber sido tratado “injusta-mente”.
En realidad el problema no es la injusticia sino cómo reaccionamos a ella, si desde la compresión o la reacción airada.
Y con lo de “comprensión” no estoy diciendo justificarla, no hacer nada, no poner límites o mirar para otro lado. No, claro que no.
Significa entender lo que algo justo o injusto es, y lo más importante: “para quién”.
En realidad no hay acciones justas/injustas “de por sí”. Depende siempre del observador: Uno observa una situación, la valora y decide actuar. Acción que recae sobre otro.
El primero cree que ha hecho lo “justo”, pero el segundo vivirlo como injusto.
Incluso el primero podría admitir que va a hacer algo injusto, pero creer que es beneficioso para él a sabiendas.
Y el segundo puede creer que la “justicia” debería superar cualquier beneficio personal o estado mental alterado.
Ambos olvidan que lo justo o injusto es una cuestión mental, subjetiva y condicionada por multitud de factores.
Os pondré un ejemplo:
Cuando era adolescente tenía un hermano diez años menor y un perro.
Yo paseaba al perro al mediodía y mi hermano por la noche. Era nuestra responsabilidad.
Una noche llegué a casa y el perro estaba allí. Al pedirle explicaciones simple-mente me dijo que “no tenía ganas de sacarlo”. Le recordé su deber pero hizo caso omiso. Decidí hacerlo yo.
A los pocos días, mi hermano me pidió mi bicicleta (comprada con mi dinero, detalle importante).
Me negué, recordándole su irresponsabilidad.
Enfadado fue y se lo contó a nuestro padre.
Él escuchó ambas versiones y decidió obligarme a dejarle mi bicicleta, a lo cual me negué recibiendo además una amenaza y posterior castigo por mi desobediencia.
Durante años aquella situación injusta me dolió y mucho.
Me sentí injusta-mente tratado por mi Padre.
Sabía que mi hermano era su favorito, pero me contaba y creía que a pesar de ello mi Padre tenía que haber sido “justo”.
Pero estaba equivocado…
Yo lo estaba.
Entonces no comprendía que los miedos de mi padre problable-mente superaron su visión justa de la situación y lo llevaron a ser injusto a sabiendas.
Temería problable-mente las consecuencias de darme la razón, contrariar a mi hermano, perder su cariño y eso lo superó.
Hasta que no entendí eso no pude entrar en paz.
“Entender” que simple-mente prefirió a mi hermano, y que es algo comprensible en una mente alterada y temerosa como la de mi padre.
Que cada cual tiene sus preferencias que lo ciegan y hacen actuar injusta-mente.
Pero lo que MÁS daño nos hace es la creencia que a pesar de todo, el otro debería superar sus miedos y preferencias y actuar “justa-mente”.
Pero muchas veces no es así.
Pude entenderlo y aceptarlo cuando a través de mi propia auto-indagación observé cuántas veces YO había actuado injusta-mente a sabiendas.
Cómo mi estado mental alterado me había hecho actuar injusta-mente.
Al final -como os decía al principio- todo es “mente”, estado mental.
Por eso siempre empleo el guión, para llamar la atención a ello.
Si nuestra mente está dominada por los miedos, creencias limitantes, ganancias o pérdidas, etc, ello hará que actuemos injusta-mente.
Así es como veo desde hace tiempo a mi Padre. No pudo hacerlo mejor por su estado mental de entonces.
No lo justifico, pero lo puedo entender, y el entendimiento y comprensión da paz.
Eso no significa que frente a algo que consideramos injusto no actuemos, claro que no.
Pero antes de que nuestra reacción sea un “ataque” reflexionemos un poco, no vaya a ser que también actuemos injusta-mente…
Buen día, amigos.
Kriss.

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