Las personas se preguntan con frecuencia cómo será la vida en la Tierra en diez años, cincuenta años, un siglo… Pues bien, se trata allí de preocupaciones demasiado inmediatas y no muy importantes. Lo esencial consiste en que sepan que un día brillarán como el Sol, que su presencia perfumará la atmósfera, que se percibirá el perfume de su alma, y que por dondequiera que pasen se escucharán sinfonías, pues todas sus células cantarán.
Diariamente, durante algunos minutos al menos, imagínense este futuro lejano y de repente sentirán que la esperanza y el valor regresan. La fe en este futuro maravilloso hará de ustedes un ser nuevo. Por todas partes se escucha pronunciar la palabra «nuevo»: una nueva filosofía, una nueva ciencia, una nueva época, un nuevo tipo de hombre… Pero ¿cómo es posible imaginar que uno es un hombre nuevo mientras sigue siendo sombrío, apagado y está crispado?
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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