El caos no es un castigo, es un llamado. Un grito del destino que sacude lo viejo, lo inútil, lo que ya no nos pertenece. Es esa tormenta que arrasa con las certezas y nos deja desnudos frente a la verdad: somos más fuertes de lo que creemos.
En medio del derrumbe, cuando todo parece perdido, hay una chispa esperando encenderse. Es el momento de elegir: quedarnos entre las ruinas o recoger los fragmentos y forjar algo nuevo.
Renacer no es volver a ser el mismo. Es descubrir una versión más fuerte, más sabia, más auténtica. Porque el caos no viene a destruirnos, viene a recordarnos que el fuego que nos consume es el mismo que nos forja.
José Carlos Toledo
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