miércoles, 26 de febrero de 2025

EL ROMANTICISMO REAL, EL IDEALIZADO Y EL COMERCIAL 1ª Parte (Por José Miranda)

 

Hola queridas gentes. ¿Qué os parece el tema de hoy?, ¿Te consideras romántico-a? ¿Te gusta que tu pareja lo sea? Yo en verdad no sé si soy o no soy romántico, me han dicho de todo, desde que soy un romanticon, hasta que soy muy basto y bruto, posiblemente todos tengan algo de razón, porque en cada persona se dan manifestaciones muy variadas que obedecen a los cambios de estado de ánimo y momentos en los que nos sentimos más sensibles y delicados, pero reconozco que no estoy muy puesto en el tema, entre otras cosas porque según lo presentan los medios sociales y culturales no me interesa, pero como ocurre con muchas otras cosas, cuando se manifiesta de forma natural y auténtica, es una realidad más que expresa ingenuidad, delicadeza, belleza y tendencia a los enamoramientos auténticos, es también digno de respeto y valoración, y cumple con su cometido al igual que cualquier otra manifestación.

Como ocurre con el resto de las cosas que existen en el panorama social, la gran máquina del consumismo está muy pendiente de todo lo que pueda valer como producto de mercado, y aunque se trate de lo más sagrado no importa si se puede hacer rentable como negocio, el romanticismo es una manifestación bella y hermosa siempre que sea natural y auténtica, pero resulta que para convertirlo en producto de mercado hay que adulterarlo e incluirlo dentro de las valoraciones según estilos, tendencias, modas, el famoso y sofisticado glamour, y muchos otros maquiavélicos enredos que desvirtúan por completo el verdadero, inocente, genuino y espontáneo romanticismo.

El ser o no ser romántico-a, no es algo que se estudia y se aprende, es la libre manifestación de una condición interna, cuando es algo aprendido y ensayado es teatro, es una interpretación de algo estudiado y aprendido con algún propósito u oculta intención, porque queremos demostrar facultades o cualidades que no poseemos pero nos interesa hacer creer que si somos así.

En los procesos de conquista y seducción se practican mucho estas y otras representaciones teatrales, y el motivo por el que se practican es que funciona, y naturalmente que también existe el romántico o la romántica auténtica, pero casi siempre en estos casos suelen ser muy tímidos y a veces torpes a la hora de demostrarlo, no son especialistas en adornar y hacer que brille el evento, pero en la timidez y hasta en la torpeza el auténtico romanticismo es algo hermoso. Por hoy lo voy a dejar, mañana continuaré y intentaré darle un poco de “caña” al falso romántico, conozco algunas historias reales que describen muy bien lo dañinos-as que pueden llegar a ser estas personas. Continuo en la 2ª parte. Saludos. 

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