lunes, 24 de febrero de 2025

LA RELACIÓN CON EL ENTORNO 1ª Parte (Por José Miranda)

 

Hola gentes, ¿Que tal vamos llevando las cositas de la vida? Imagino que a unos les irá mejor y a otros peor, y eso es lo normal porque cada uno de nosotros estamos en nuestro nivel, y desde el mismo hacemos lo mejor que podemos de acuerdo a nuestras capacidades, conocimientos y demás.
 
Hoy voy a versar sobre nuestra relación con el entorno, que sin duda es un tema muy interesante porque de ello depende en gran manera nuestra calidad de vida, porque al igual que nosotros influímos en el entorno, también el entorno influye en nosotros, y como ya hemos dicho en numerosas ocasiones el mundo externo se comporta como un frontón, que todo cuanto arrojemos sobre él, de alguna forma o manera nos lo devolverá, y posíblemente con la correspondiente cosecha.
 
Voy a narrar una pequeña historia que acontecía en una pequeña comunidad de vecinos, a la que yo pertenecí durante un tiempo en mi edad entre los treinta y los cuarenta más o menos, había una vecina que decía tener muy mala suerte, y aseguraba también que la vida la trataba muy mal, mientras que a otros muchos les trataba muy bien y tenían muy buena suerte.
 
Esta persona estaba siempre pendiente de la vida de los demás y comparándolas con la propia, envidiaba en gran manera todo progreso, o lo que ella entendía por progreso de sus vecinos, porque ello le situaba en inferioridad de condiciones, y como casi todos somos especialistas en cubrir apariencias y decorar el escaparate que ofrecemos al exterior, pues ella veía que a todos sus vecinos le iba de maravilla, todos tenían mucha suerte, y ella tenía muy mala suerte, y pensando y sintiendo de esta forma y manera, por mucho que se esforzaba en sonreír y mostrarse agradable con sus vecinos, no siempre lo conseguía, se le notaba mucho y las gente la evitaban siempre que podían.
 
La mayor parte de las personas de la comunidad estaban entregadas a las labores y quehaceres de sus vidas, sin dejar de ser solidarias con familiares, vecinos y amigos, algunos se alegraban de los logros ajenos, y ello les permitía el disfrutar, nó solo por el bien propio, sino también por lo ajeno, y estas personas eran muy queridas y apreciadas por todos sus vecinos y demás.
 
En la realidad somos muchas las personas que acostumbramos a quejarnos de cómo nos trata la vida y el entorno, no estamos conformes del cómo acontecen las cosas, de lo que llega, y la forma en que llegan muchas circunstancias y situaciones, muchas de ellas diferentes o contradictorias a nuestras perspectivas necesidades, gustos y preferencias, y que al final terminan suponiendo un gran obstáculo para vivir en armonía y felicidad.  Continua en la 2ª parte.
 

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