En
mi opinión, este asunto es algo de lo que casi nunca se habla –o que se
habla a veces, pero no se enfoca tal como dice el título- y es algo que
ya he comprobado en demasiadas ocasiones que existe.
Parte
del hecho de que algunas personas se empeñan en marcar diferentes
niveles de conocimientos espirituales -esto no es muy importante-, o de
avances en la espiritualidad – esto sí que hay que valorarlo, pero sin
ego-, de sabiduría –esto sí es importante-, de evolución –también es
importante-, y consideran “superiores” a los que ya llevan más tiempo en
esto de lo exotérico y lo esotérico y del Desarrollo Personal.
A
mí eso de valorar el conjunto que es una persona solo porque destaca en
un aspecto no me parece justo. Tanto el recién llegado como el que
lleva más tiempo en ello (he evitado escribir el Alumno y el Maestro),
comparten en la misma cantidad algo que realmente es lo valioso: son
Humanos.
A las personas se les debe medir más por la humanidad que por los conocimientos.
Admiro más ser una buena persona que tener un montón de conocimientos.
Aprecio más a alguien de buena voluntad en su deseo de Mejoramiento que a
alguien cuyo único mérito es haber leído muchos libros y recordar de
memoria una serie de conocimientos ajenos.
Lo
espiritual trata del alma, de la esencia personal, de lo que es el
soporte de la mente, pero no de la mente. En lo espiritual no cabe el
ego, por lo tanto sobran las evaluaciones y las comparaciones, que es un
asunto que le gusta, sobre todo si puede destacar en algo.
Conozco
ese ego espiritual que algunos exhiben haciendo referencia a frases
célebres, a cursos hechos y libros leídos, y conozco también el propio
menosprecio de algunos recién llegados que se miden con los otros en el
terreno equivocado.
Tal vez este sea el terreno de sentir más que el de hacer o pensar. El Camino se dirige hacia dentro y no hacia afuera. Lo que uno hace lo hace por sí y para sí, y ese es el modo correcto. Quien presume de sus conocimientos o logros no lo está haciendo bien: ese es el diálogo del ego.
El Camino Interior lo recorre uno solo y a solas, aunque haya momentos que comparta con los otros.Se dice que es un Camino de descubrimiento y de recuperación. Descubrirse para recuperarse al mismo tiempo. Traer al presente consciente a ese que vivía en el olvido y en lo inconsciente.
Es un Camino en el que uno se encuentra con sus propios enemigos
internos y ha de buscar el modo de reconciliarse con ellos, o sea con
uno mismo.
Y
no es una competición, no hay niveles, no ha de haber estatus, sino que
cada uno está donde puede y ha de apreciarse y valorarse en lo que es y
nunca compararse para menospreciarse. Si uno es buena persona, que lo
sepa la Autoestima Espiritual y lo valore y lo tenga en cuenta, lo mismo
que si uno es generoso, amable, bondadoso, sincero, humilde, honesto,
sencillo, comedido, compasivo, atento, leal, amigable, amoroso… esos son
también los aspectos espirituales del Ser Humano. Por esto es por lo que ha de medirse cada uno pero solo frente a sí mismo. Esto es lo que tiene que valorar para poner en su sitio la Autoestima Espiritual.
En esto es en lo que hay que desarrollarse y no en los conocimientos,
la exhibición, la presunción… porque eso es exotérico y no espiritual. No es tan importante cómo se desarrollan tus conocimientos, sino cómo crecen tus sentimientos y tu espiritualidad.
No confundas tener conocimientos sobre espiritualidad, o sea conocer la teoría, con ser una persona espiritual. La espiritualidad, como el amor, no se dice: se demuestra y se demuestra solamente a uno mismo aunque también lo podrán apreciar los demás. No eres más ni eres menos. Ten cuidado de no magnificar a los otros en este terreno y ten cuidado de no menospreciarte tú.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
No hay comentarios:
Publicar un comentario