El
otro no necesita que lo "despiertes" ni que lo "salves". Al igual que
tú, tiene sus aprendizajes y sus experiencias por vivir (te guste o no).
Si en algún momento ha de despertar o elevar su conciencia, lo hará
espontáneamente, sin necesidad de una persona que lo fuerce o que lo
obligue a hacerlo. Un despertar o un cambio de conciencia siempre es
natural y, la mayor parte de las veces, gradual. No se produce por
imposiciones ni por insistencia de otros. Es la propia persona
la que termina dándose cuenta, por sí misma, de ciertas cosas, o la que
tiene determinada experiencia (seguramente prefijada en su plan de
vida) que la lleva a hacerse preguntas o a percibir su entorno de un
modo diferente. Si te empeñas en imponerle al otro tus ideas holísticas,
tus meditaciones, tus dietas milagrosas, tu visión cósmica o tu
perspectiva espiritual del universo, lo más seguro es que se aleje de ti
y te tome por una persona desequilibrada y poco respetuosa (como
mínimo).
Un
cambio de conciencia no se impone: simplemente sucede. E igual que tú
tuviste tus tiempos, el otro tiene los suyos. Y también son perfectos.
Si realmente deseas ayudar al mundo a "despertar", céntrate en ti y
aumenta tu vibración y tu conciencia, liberando cualquier tipo de
expectativa y siendo un ejemplo de aquello que deseas transmitir. Ello
repercutirá de algún modo en el otro, que a nivel inconsciente captará
tu información y tu energía, pues todos estamos conectados. No necesitas
hacer más.
Son
tu energía y tu luz interior, tu sabiduría y tu comprensión, tus
pensamientos y tus acciones, los que a la larga van a influir en los
demás sin necesidad de que te esfuerces ni de que irrumpas
descortésmente en su vida. Permíteles ser lo que son mientras no deseen
ser otra cosa. Recuerda que alguna vez tú fuiste como ellos.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario