Eres responsable de lo que eres.
Si eres miserable, eres tú quien lo ha creado.
No culpes a nadie más, o nunca serás libre.
¿Cómo puedes ser libre si otro es responsable de tu dolor?
Entonces tu libertad dependerá de que ese otro te libere.
Y si está en manos de otro, entonces estás en manos de cualquiera.
Aquellos que están en este camino deben entender,
por difícil o doloroso que sea,
que tú y solo tú eres responsable de todo lo que te ha pasado,
de lo que te pasa y de lo que te pasará.
Cuando aceptas esto por completo,
maduras.
Y con esa madurez, llega el cambio.
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