Qué rápido te llaman mala persona cuando decides dejar de permitir que te traten mal. En cuanto pones límites y dejas de tolerar faltas de respeto, dicen que cambiaste. Pero no es maldad, es dignidad. Es entender que tu paz vale más que cualquier relación que te desgaste. Escucha bien: no importa qué tan bueno, pacífico o amoroso seas, siempre serás el villano en la historia de alguien que quería aprovecharse de ti. Esa gente no quiere que seas justo, quiere que sigas aguantando. Por eso se enoja cuando te levantas, cuando dices basta y cuando defiendes tu valor. Qué rápido cambian el discurso cuando ya no te dejas manipular. Pongan presente los que están de acuerdo conmigo hoy. Porque poner límites también es amor propio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario