No
tienes la obligación ni la responsabilidad de hacer feliz a nadie.
Despierta del sueño de que te hagan feliz y de hacer felices a otros.
Cada persona es responsable de su propia felicidad, de su propia
creación de vida, de su capacidad de trascender sus limitaciones, de su
voluntad de alcanzar el bienestar personal.
La
felicidad surge del interior, se crea, se siente, se vive, se comparte,
pero el otro nunca puede ser la causa, igual que yo no puedo ser la
causa de la felicidad del otro. Es el otro el que puede elegir sentirse
feliz a través de mí, pero esa elección no es mía, sino de él. Tomar
conciencia de esto es vital para que no se establezcan relaciones
tóxicas, basadas en la dependencia emocional y en la creencia en que el
otro está ahí "para hacerme feliz".
Tú
puedes (y debes) ser feliz por ti mismo, sin necesidad de otra persona
que te "llene". Del mismo modo, los demás han de hacerse responsables de
su felicidad y de sus estados emocionales. Por supuesto, sé amable y
considerado con las personas que te rodean, pero toma conciencia de esa
"necesidad" de que te hagan feliz y de hacer felices a los demás. Se
trata de un patrón kármico que la humanidad arrastra desde hace muchos
siglos y que implica que uno no puede ser feliz por sí mismo. Libérate
de él y comienza a ser coherente: hazte feliz, deja que los demás se
hagan felices a sí mismos y comparte tu felicidad con ellos. Sin
dependencias tóxicas.
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Javier López Alhambra
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