Cuando descubres que tu valor como persona no viene determinado por lo que otros puedan pensar de ti, toda tu vida se eleva a una nueva dimensión. Ya no finges ser quien no eres. Ya no tratas de convertirte en nadie para quedar bien. Te aceptas tú y no existe opinión que pueda quebrarlo.
¿Lo que piensen de mí? Nada comparado con la fuerza que entrega saber que, a diferencia de ellos, yo sí conozco mi historia, de dónde vengo y qué sucedió para que mis alas muestren hoy algunas cicatrices.
Desde hoy y para siempre, se acabó preguntar, mirarme a través de los ojos de nadie.
Me quiero, me acepto y me abrazo.
Y, gracias a ello, ahora sé cuáles son las batallas en las que debo luchar y cuáles no.
Recuerda siempre: cuando te reconoces valioso, no necesitas que nadie te recuerde lo que vales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario